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NOSTALGIA PATRONAL 

Es 2 de febrero. Esta fecha y este cuadro fueron muy importantes para los medellinenses en otros tiempos, hoy ya no tanto.

Se trata del día en que la Iglesia celebra la fiesta de la Presentación del Señor, es decir, según la costumbre judía, había que presentar a los niños varones en el templo 40 días después de haber nacido. Hace 40 días celebrábamos la Navidad. 

En esta fiesta religiosa tiene especial importancia la Virgen María, que se ha solido representar en esa escena con un cirio en sus manos y un par de pichones de tórtola, que eran las ofrendas rituales exigidas en el momento de la presentación según las prescripciones hebreas. 

De tal modo que también celebramos el día de Nuestra Señora «de la Candelaria», es decir, la que porta las candelas, la luz. Y ha sido importantísima para Medellín porque el patronazgo de la Virgen de la Candelaria fue el que eligió la reina regente de España, doña Mariana de Austria, para asignarle a esta pequeña Villa cuando la erigió como tal, en el año 1675, y le dio su nombre. Esta ciudad se llamaba, hasta hace poco, Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín. Y como regalo, cuando emitió la cédula real erigiendo este poblado en villa, la reina envió desde España -según lo narra la tradición- este cuadro de la Virgen que la representa en el momento de presentar a su Hijo en el templo: con un cirio y dos pichones de tórtola.

Desde entonces esta pintura ha sido cuidadosamente custodiada y brilla como un tesoro oculto, pero en medio del trajín diario del centro, en lo alto del altar de la basílica que lleva su nombre en el parque Berrío, y que la gente conoce comúnmente con el nombre de «iglesia de la Candelaria», y que en otro momento fuera el principal templo de la ciudad, su catedral, mucho antes de construirse la actual catedral del parque Bolívar.  

Ya se fueron los tiempos en que para la inmensa mayoría de los habitantes de Medellín este era un día de fiesta. No se trabajaba, y había que asistir a las fiestas patronales de la ciudad, que se celebraban con espectáculos, retretas, conciertos, exposiciones, bailes, jolgorio, riñas de gallos y por supuesto, con ritos religiosos: Tedeums, salves, procesiones, prédicas, sermones y claro: con una brillante corrida de toros en honor a la Virgen Santísima. 

Hoy es la fiesta patronal de Medellín, muchos ya no lo saben. Y debemos agradecer a Dios que el actual arzobispo de la ciudad ha puesto su mejor empeño en recuperar la devoción y la conciencia del patronazgo de la Virgen de la Candelaria no solo sobre la ciudad, sino que también logró hace seis años que Roma la nombrara patrona de la Arquidiócesis.

Hoy se celebrará al medio día en su templo la misa solemne, con asistencia -tal vez- de las autoridades de la ciudad: el alcalde, el cuerpo policial, el gobernador del departamento. Quién sabe. Ya es por protocolo. 

Desde ayer empezaron los festejos: anoche la honramos con una solemne misa presidida por el arzobispo en la nueva catedral, en presencia del cuadro original de la Virgen; mismo que al terminar fue llevado en procesión piadosa en medio del rezo del rosario, hasta su basílica en el parque Berrío, donde se lo honró con la salve cantada en latín, tal vez como un vestigio de añoranza de esos otros tiempos… tal vez como el hilo conector a ese pasado de festejos multitudinarios… en latín, tal vez como una forma de evidenciar la nostalgia patronal de Medellín.

Artículo realizado por Alejandro Usma.

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