El cardenal Vincent Nichols, Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Inglaterra y Gales, ha emitido una carta pastoral instando a los católicos a contactar a sus representantes en el Parlamento para expresar su oposición al proyecto de ley que busca legalizar el suicidio asistido. Esta carta se leerá en las parroquias de la archidiócesis de Westminster durante el fin de semana del 5 y 6 de abril.
El Cardenal Nichols no solo reafirma la postura de los obispos en contra del proyecto de ley por principios morales, sino que también critica el proceso parlamentario, calificándolo de «profundamente defectuoso». «Es un deber fundamental de cada parlamentario asegurar que no se imponga una legislación en nuestra sociedad sin una debida evaluación y que pueda traer consecuencias dañinas», escribió el Cardenal.
El purpurado inglés cuestiona la falta de una Comisión Real o de una investigación independiente antes de considerar un cambio tan significativo en la ley. Destaca que el proyecto de ley, extenso y complejo, se publicó apenas unos días antes de ser sometido a votación, dejando poco tiempo para el análisis y debate adecuados. Además, critica que el Comité encargado del proyecto solo recogió testimonios durante tres días y estuvo compuesto, en su mayoría, por partidarios del mismo.
De cara a la tercera lectura y votación del proyecto, prevista para el 25 de abril, el Cardenal plantea preguntas cruciales a los legisladores: «¿Pueden garantizar que el alcance del proyecto de ley no se expandirá en el futuro, como ha ocurrido en otros países? ¿Qué protección se ofrecerá a los más vulnerables para que no se sientan obligados a recurrir al suicidio asistido por presión familiar o social? ¿Cómo impactará esta ley en el Servicio Nacional de Salud (NHS)? ¿Podrá garantizarse que ningún profesional de la salud sea forzado a participar en estos procedimientos?»
El cardenal enfatiza que, en lugar de legalizar el suicidio asistido, el enfoque debería estar en fortalecer los cuidados paliativos, que actualmente son insuficientes y están subfinanciados. «Nadie debería ser considerado una carga para la sociedad. Una sociedad justa se enfoca en el cuidado de los ancianos, los vulnerables y los enfermos. Nuestras familias se enriquecen cuando honramos y cuidamos de quienes más lo necesitan», subrayó.
Finalmente, el cardenal Nichols hace un llamado urgente a los católicos para que actúen de inmediato: «Cada parlamentario y cada gobierno tienen el deber solemne de evitar que esta legislación defectuosa se convierta en ley. Les pido que, incluso si ya han escrito antes, contacten nuevamente a sus representantes y les insten a votar en contra de este proyecto de ley, no solo por principios morales, sino también debido al fracaso del Parlamento en abordar este asunto de manera responsable».
AcaPrensa / InfoVaticana