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«FIDUCIA SUPPLICANS» Y LA INFILTRACIÓN DEL LOBBY HOMOSEXUAL EN LA IGLESIA

Entrevista con José Antonio Ureta –coautor del libro “El proceso sinodal: una caja de pandora – 100 preguntas y 100 respuestas”, prefaciado por el Cardenal Burke– es un estudioso de los asuntos de actualidad de la Iglesia.

 

Como investigador de la Sociedad Francesa de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad, ha publicado diversos trabajos de amplia repercusión internacional.

 

Ahora, con motivo del revuelo que está levantado el documento pontificio “Fiducia supplicans” nos concede la presente entrevista.

 

Primera parte:

 Sr. Ureta, la reciente publicación de “Fiducia Supplicans” provocó –y sigue provocando– fuertes reacciones en el seno de la Iglesia, ¿era de esperar? ¿Nos puede hablar más de ello? Sí, en efecto, “La confusión sobre ‘Fiducia Supplicans’ era previsible”, afirma el obispo Joseph Naumann, de Kansas City: “Los activistas de los derechos de los homosexuales, dentro y fuera de la Iglesia, han estado exigiendo la bendición eclesiástica de las uniones entre personas del mismo sexo como un paso necesario para que la Iglesia se adapte por fin a la cultura [contemporánea] y acepte el matrimonio entre personas del mismo sexo.”1

 Se refiere a la Declaración publicada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe el 18 de diciembre último, con la firma de su prefecto, el Cardenal Víctor Manuel Fernández. 2 La Declaración afirma, en efecto, que “se establece la posibilidad de bendiciones de parejas en situaciones irregulares y de parejas del mismo sexo, cuya forma no debe encontrar ninguna fijación ritual por parte de las autoridades eclesiásticas, para no producir confusión con la bendición propia del sacramento del matrimonio” (nº 31). 

Como supuesta señal de esta diferencia, el texto hace una aclaración: “esta bendición nunca se realizará al mismo tiempo que los ritos civiles de unión, ni tampoco en conexión con ellos. Ni siquiera con las vestimentas, gestos o palabras propias de un matrimonio” (nº 39), y debe pedirse espontáneamente, “tanto en las peregrinaciones, en los santuarios y también en la calle cuando se encuentran con un sacerdote” (nº 28). 

Se da la circunstancia de que, en marzo de 2021, la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida entonces por el Cardenal español Luis Ladaria, había condenado perentoriamente tales bendiciones, en forma de respuesta a un dubium de un obispo, que preguntaba: “¿La Iglesia dispone del poder para impartir la bendición a uniones de personas del mismo sexo?” El Responsum afirmó enfáticamente que, “cuando se invoca una bendición sobre algunas relaciones humanas se necesita – más allá de la recta intención de aquellos que participan – que aquello que se bendice esté objetiva y positivamente ordenado a recibir y expresar la gracia, en función de los designios de Dios inscritos en la Creación y revelados plenamente por Cristo Señor”. 

Por ello, concluyó que “la Iglesia no dispone, ni puede disponer, del poder para bendecir uniones de personas del mismo sexo”, ya que “no es lícito impartir una bendición a relaciones, o a parejas incluso estables, que implican una praxis sexual fuera del matrimonio (es decir, fuera de la unión indisoluble de un hombre y una mujer abierta, por sí misma, a la transmisión de la vida), como es el caso de las uniones entre personas del mismo sexo”. Cabe señalar que el comunicado oficial contiene el siguiente párrafo final: “El Sumo Pontífice Francisco, en el curso de una Audiencia concedida al suscrito Secretario de esta Congregación, ha sido informado y ha dado su asentimiento a la publicación del ya mencionado Responsum ad dubium, con la Nota explicativa adjunta”. 3

 ¿Cómo es posible que, sólo dos años y medio después, el prefecto de este mismo dicasterio, con la firma del Papa Francisco, diga exactamente lo contrario?

 ¿Cuáles son los argumentos esgrimidos en la Declaración “Fiducia Supplicans” para justificar la bendición de parejas irregulares y homosexuales? 

Aunque reconoce explícitamente que la enseñanza tradicional sólo permite bendecir “cosas, lugares o circunstancias que no contradigan la norma o el espíritu del Evangelio” (Fiducia Supplicans, nº 10, citando el ritual romano), la Declaración del Cardenal Fernández utiliza cuatro subterfugios falaces para eludir el Responsum anterior:

 En primer lugar, pretende que el Papa Francisco ha ampliado el concepto teológico-pastoral de bendición, creando una nueva categoría que ha denominado “bendición pastoral», la cual no requeriría, como las “bendiciones litúrgicas», una “perfección moral previa” de aquel que la solicita. La falacia reside en el hecho de que, para dar las bendiciones tradicionales, la Iglesia nunca ha exigido la perfección moral y ni siquiera el estado de gracia (por ejemplo, al final de la misa el sacerdote da la bendición a todos los presentes, algunos de los cuales pueden estar en pecado mortal). Es más, las bendiciones entran en la categoría teológica de los sacramentales; todos los tratados de Teología Moral enseñan que los sacramentales, como las cenizas o el agua bendita, pueden darse incluso a los no católicos, si los piden con buena disposición. 

En segundo lugar, Fiducia Supplicans afirma que, al bendecir a las parejas irregulares y homosexuales, no se estaría bendiciendo uniones pecaminosas, porque “no se pretende legitimar nada” (nº 40). La falacia reside en pretender distinguir la pareja de la unión, ya que lo que hace que una pareja sea pareja es precisamente lo que la une, en este caso la comunión de vida. Esto queda aún más claro en el tercer subterfugio, en el que se menciona explícitamente la “relación».

 En tercer lugar, el documento insinúa que lo que pide la pareja irregular u homosexual es que sólo se bendigan los aspectos “positivos” de su unión: “[ellos] no pretenden la legitimidad de su propio status, sino que ruegan que todo lo que hay de verdadero, bueno y humanamente válido en sus vidas y relaciones, sea investido, santificado y elevado por la presencia del Espíritu Santo” (nº 31). La falacia reside en pretender que, en una relación que pretende ser conyugal, los diferentes aspectos de la comunidad de vida puedan separarse en compartimentos estancos, unos positivos y otros negativos. En realidad, incluso lo que algunos podrían considerar positivo (afecto, fidelidad, apoyo mutuo, etc.) contribuye al mantenimiento de la relación pecaminosa y dificulta la conversión y, por tanto, la ruptura de la relación. Cuanto más “positivos” parecen estos aspectos, más constituyen ocasiones próximas de pecado, o también como fundamento de la estructura de pecado a la que están atadas estas dos personas.

 El último subterfugio consiste en intentar separar la acción pastoral de la Iglesia de su doctrina, como si obedecieran a dos lógicas independientes y contradictorias: “La Iglesia, también, debe evitar el apoyar su praxis pastoral en la rigidez de algunos esquemas doctrinales o disciplinares” (nº 25). El “el abrazo misericordioso de Dios y la maternidad de la Iglesia” (nº 19) deben tener en cuenta que “para Dios somos más importantes que todos los pecados que nosotros podamos hacer” (nº 27). Esta infravaloración de la maldad del pecado y de sus consecuencias – ¡que pueden ser eternas! – nos lleva a preguntarnos ¿por qué, entonces, Jesús murió en la Cruz para redimirnos? ¿Por qué le dijo a la mujer adúltera: “Vete, y no peques más” (Jn 8,11)

 ¿Por qué en su opinión, la Declaración de “Fiducia Supplicans” marca una ruptura con la enseñanza tradicional de la Iglesia?

 Esta Declaración Fiducia Supplicans representa claramente una ruptura con la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre el VI Mandamiento de la Ley de Dios, sobre la naturaleza intrínsecamente pecaminosa de cualquier uso de la sexualidad fuera del matrimonio y sobre el escándalo que las uniones prematrimoniales, las uniones adúlteras y las uniones homosexuales representan para los fieles y para la sociedad. 

El prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Cardenal Gerhard Müller, se apresuró a publicar una nota en la que afirmaba que se trata de un “salto doctrinal», porque “no se encuentran textos bíblicos o textos de los padres o doctores de la iglesia ni documentos anteriores del Magisterio que apoyen las conclusiones de Fiducia Supplicans”. Si la Iglesia puede añadir nuevos sacramentales a los ya existentes, no puede “cambiar su significado de tal manera que trivialicen el pecado”. La bendición, dice el cardenal, “tiene una objetividad propia, y no puede ser redefinida para que se amolde a una intención subjetiva contraria a la esencia de una bendición”, transformándola en una creación ad hoc “para poder bendecir situaciones contrarias a la norma o espíritu del Evangelio”. Y concluye de forma taxativa: “La bendición de una realidad que se opone a la creación, no solo no es posible, sino que constituye una blasfemia”.4 De hecho, “bendecir” (benedicere) una relación pecaminosa en nombre de Dios es tomar su santo Nombre en vano.

¿Por qué es lógico que causase escándalo e incomprensión en la mayoría de creyentes con sentido común? 

El Cardenal Daniel Sturla, de Montevideo, en declaraciones al diario más importante de Uruguay, dijo que “es un tema polémico y está dividiendo aguas adentro de la Iglesia”, porque “es claro que un sacerdote bendice a todas las personas”, pero “otra cosa es bendecir a una pareja homosexual…” y “toda la tradición de la Iglesia, incluso un documento de hace dos años dice que no es posible hacer eso”. Y reitera: “No se pueden bendecir uniones que la propia Iglesia dice que no están de acuerdo con el plan de Dios”. 5 Por su parte, el cardenal Robert Sarah, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino, en un mensaje de Navidad, convocó a las conferencias episcopales y a cada obispo que se opongan a la Fiducia Supplicans, porque esto no significa oponerse al papa Francisco, sino “a una herejía que socava gravemente a la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, porque es contraria a la fe y a la tradición católica”. 6

 Su mensaje se hace eco de 15 declaraciones de conferencias episcopales africanas y de una carta del presidente del Simposio de Conferencias Episcopales de África y Madagascar, el cardenal congoleño Fridolin Ambongo Besungu, arzobispo de Kinshasa, rechazando la aplicación de la Declaración en el continente. Actitudes similares adoptaron las conferencias episcopales de Ucrania (de rito latino y greco-católico), Polonia, Hungría, Haití y las Antillas, así como muchos obispos diocesanos. En Brasil, poco después de la publicación del documento, el obispo Adair José Guimarães anunció que “en la diócesis de Formosa no se observarán estas solicitudes y sugerencias de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe”, porque los sacerdotes de la diócesis y los líderes laicos consultados consideraron que “causarían un escándalo e incomprensión”. 7

 La mayoría de los obispos y conferencias episcopales aún no se habían pronunciado al cierre de esta edición, y sólo una minoría de obispos de Alemania, Flandes y Portugal han expresado su caluroso apoyo 8, algunos de ellos lamentando las restricciones impuestas por el documento vaticano y pidiendo un cambio en la doctrina de la Iglesia para que las uniones homosexuales puedan ser reconocidas como buenas y oficialmente bendecidas. 9

 En este contexto, ¿cuáles han sido las reacciones de los grupos de presión LGBT a la declaración del Vaticano? 

Obviamente, la Declaración del Cardenal Víctor Manuel Fernández fue recibida con aplausos por importantes organizaciones del lobby LGBT y sus portavoces más destacados. 

Por ejemplo, el Sr. Matuba Mahlatjie, director de Comunicaciones y Relaciones con Medios de Out Right, una ONG con estatus consultivo en las Naciones Unidas, subrayó que ésta es la dirección correcta para el pleno reconocimiento de los derechos de los queer, y destacó que el Vaticano, como observador de la ONU, debería utilizar su declaración para promover los derechos LGBTIQ en la esfera internacional como reacción contra una narrativa que, según él, utiliza la religión para criminalizar y discriminar a las personas queer.

10 A nivel latinoamericano, el presidente de la agrupación chilena MOVILH, principal grupo de presión detrás de la aprobación del mal llamado “matrimonio igualitario” en 2021 en el país andino, declaró que, a pesar de sus limitaciones, la autorización de bendiciones para parejas irregulares y homosexuales “podría ayudar a ir mermando la discriminación al interior de la propia Iglesia” y que “podría ser un aporte para la realidad LGBTIQ+ en aquellos países mayoritariamente católicos donde no existe la unión civil para parejas del mismo sexo”. 11 

Estas declaraciones confirman las del obispo de Kansas, citadas al principio de este artículo. En efecto, el obispo Joseph Naumann fue muy lúcido al explicar que, en una primera etapa, “los activistas de los derechos de los homosexuales presionaron con fuerza para que la sociedad laica les concediera el reconocimiento civil [a sus uniones]”. Pero en una etapa posterior, “estos mismos activistas pedirán también a la Iglesia que bendiga las uniones entre personas del mismo sexo como afirmación de la rectitud de su actividad sexual y como paso eventual hacia la obtención del reconocimiento matrimonial de sus relaciones.” 12 

Finalmente, el lobby LGBT quiere en el fondo que la sociedad acepte el pecado de la sodomía. ¿Ese es el objetivo final?

Exacto. Sabe, hace más de 20 años, Paul Varnell, pionero del periodismo pro-homosexual, ya escribió en el Chicago Free Press que la controversia fundamental “no es la discriminación, los delitos de odio o las uniones domésticas”, sino “la condena moral subyacente”, porque “si convences a la gente de que la homosexualidad es plenamente moral, entonces desaparece toda su inclinación a discriminar, a emprender ataques contra los homosexuales o a oponerse al matrimonio homosexual”. Y concluía: “Por lo tanto, el movimiento homosexual, lo reconozcamos o no, no es un movimiento de derechos civiles, ni siquiera un movimiento de liberación sexual, sino una revolución moral que pretende cambiar la visión que la gente tiene de la homosexualidad”. 13

 Para lograr este objetivo, el lobby homosexual luchó inicialmente por eliminar el delito de sodomía de los códigos penales y por conseguir que la Asociación Psiquiátrica Americana eliminara la homosexualidad de la lista de trastornos psiquiátricos de su Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM-III), lo que consiguió en 1973. 

Pero esto se consideró insuficiente. La sodomía tenía que ser aceptada por las distintas religiones y, en particular, por el cristianismo. Desde los años 70, el lobby LGBT ha creado varias asociaciones específicamente con este fin. Una de las más activas en la actualidad es Soulforce, que hace años describió su cometido de la siguiente manera:

 “Creemos que la religión se ha convertido en la principal fuente de información falsa y provocadora sobre lesbianas, gays, bisexuales y transexuales. Los cristianos fundamentalistas enseñan que somos ‘enfermos’ y ‘pecadores’. […] La mayoría de las confesiones conservadoras y liberales se niegan a casarnos u ordenarnos como ministros. La Iglesia Católica enseña que nuestra orientación es ‘objetivamente desordenada’, y que nuestros actos de intimidad son ‘intrínsecamente malos’ […] Creemos que estas enseñanzas conducen a la discriminación, el sufrimiento y la muerte. Nuestro objetivo es enfrentarnos a estas trágicas falsedades y, en última instancia, sustituirlas por la verdad de que también somos hijos de Dios, creados, amados y aceptados por Dios exactamente como somos”. 14

Es precisamente dicha “sustitución” de la verdad revelada que está empezando a hacerse realidad en la Iglesia Católica, con la autorización sin precedentes a los sacerdotes para bendecir a las parejas irregulares y a las parejas homosexuales. 

Segunda parte:

¿Cómo arraigó en la Iglesia este proceso de relativismo moral que nos ha traído hasta aquí?

Pero un cambio tan gigantesco en la pastoral y la doctrina de la Iglesia Católica no podría producirse de la noche a la mañana. De hecho, fue preparado, por un lado, por la invasión clandestina de la sodomía en numerosos seminarios y noviciados y, por otro, por la infiltración en los ambientes católicos en los años 60 del relativismo moral y la ideología homosexual.

Un observador directo y bien situado de esta infiltración fue el padre Joseph Ratzinger, más tarde Cardenal y Papa Benedicto XVI. Tras su dimisión, cuando estalló el escándalo de los abusos sexuales y la connivencia del Vaticano con el caso del ex cardenal McCarrick, publicó en la revista mensual bávara Klerusblatt, un profundo estudio en el que atribuía la culpa de la crisis de los abusos en la Iglesia, predominantemente a la revolución sexual y al “colapso” en la formación de los seminaristas. Según Ratzinger, el deterioro en la formación sacerdotal llegó hasta el punto de que un obispo, que anteriormente había sido rector de un seminario, ¡hizo ver a los seminaristas películas pornográficas con la intención de hacerlos resistentes a comportamientos contrarios a la fe! Es más, “en varios seminarios se establecieron grupos homosexuales que actuaban más o menos abiertamente”. Este relativismo moral se desarrolló, según Ratzinger, porque hasta entonces la teología moral se basaba en gran medida en la ley natural, pero “en la lucha del Concilio por un nuevo entendimiento de la Revelación, se exigió una teología moral basada enteramente en la Biblia”. Ya no podía haber “nada que constituya un bien absoluto, ni nada que fuera fundamentalmente malo”. 15 Sin mencionarlo directamente, el antiguo Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe estaba señalando a su compatriota y colega de la Universidad de Tübingen, el redentorista Bernard Häring, quien, con su manual La ley de Cristo, revolucionó la Teología Moral en un sentido personalista en los años previos al Vaticano II.

Influidos por esta nueva perspectiva, en muy poco tiempo, importantes figuras académicas de la Teología Moral pasaron de impugnar la encíclica Humanae Vitae, que prohibía los métodos anticonceptivos artificiales, a aprobar descaradamente las relaciones extramatrimoniales y homosexuales.

En Estados Unidos, el Padre Charles Curran, profesor de Teología de la Universidad Católica de América (Washington), declaró en 1971 que los actos homosexuales, en el contexto de una relación seria, no alcanzaban el ideal, pero debían considerarse buenos para los homosexuales. Siguieron sus pasos en 1975 el P. Robert Nugent, con la publicación de Homosexualidad: Guía para los Católicos; un año después, el jesuita John McNeill, que publicó, con el permiso de sus superiores, el libro La Iglesia y los Homosexuales; y el P. André Guindon, decano de la Facultad de Teología de la Universidad Saint Paul (Ottawa, Canadá), con su obra El Lenguage Sexual. Un ensayo de Teología Moral. En 1977, la Sociedad Teológica Católica de América encargó al P. Anthony Kosnik la dirección de una obra colectiva sobre La sexualidad humana: nuevas orientaciones en el pensamiento católico americano. Esta ofensiva académica dio como resultado el Nuevo Diccionario de Teología, publicado en EE.UU. en 1987, en el que se afirma que la Biblia no condena la actividad homosexual, excepto cuando implica estupro, cuando tiene una connotación idolátrica o cuando viola los imperativos de la hospitalidad…

¿Y qué nos puede decir de la situación en Europa en esos años?

En Europa, el capuchino holandés Antonius Herman van de Spijker hizo las primeras tentativas exegéticas en esta dirección en 1968, en su libro Atracción por el mismo sexo: homotropía: Homosexualidad, Homoerotismo, Homofilia y Teología Moral Católica, mientras que su compatriota franciscano J. Gottschalk contribuyó como teólogo a la obra colectiva ecuménica La Iglesia y la homosexualidad, publicada en 1973. Por su parte, el psicoanalista y sacerdote francés Marc Oraison, dos de cuyas obras habían sido incluidas en el Índice de libros prohibidos, publicó su libro La cuestión homosexual en 1975. En Irlanda, el redentorista Ralph Gallagher escribió en 1979 un artículo para la revista The Furrow titulado “Comprender al homosexual”. Ese mismo año, el Consejo Católico para la Iglesia y la Sociedad, organismo oficial de la jerarquía holandesa, publicó el documento Las personas homosexuales en la sociedad, para promover el debate en las parroquias y grupos católicos de los Países Bajos. Y en 1981, el redentorista español Marciano Vidal dirigió la publicación de una obra colectiva titulada Homosexualidad: Ciencia y Conciencia.

En Brasil, ya en 1967, la revista Vozes, editada por los franciscanos de Petrópolis, publicó un artículo del redentorista holandés Jaime Snoek, que vivía en Brasil, titulado Ellos también son de nuestra estirpe: consideraciones sobre la homofilia. En este artículo él afirmaba que, en la medida en que la práctica homosexual promovía el amor oblativo en las personas implicadas, no podía calificarse a priori de inmoral o contraria a la naturaleza. En 1985, la jesuita Ediciones Loyola publicó una traducción del libro dirigido por Marciano Vial, mientras que Vozes publicó Sexualidad, Liberación y Fe: por una erótica cristiana, de la teóloga feminista y de la liberación Rose Marie Muraro, discípula de Dom Helder Câmara y Leonardo Boff, que fue homenajeada por el Congreso Nacional en 2005 con el título de “Matrona del Feminismo Brasileño». Otra revista vinculada a los Jesuitas, Perspectiva Teológica, publicó en 1988 un artículo titulado “Los homosexuales y la ética de la liberación”, de Bernardino Leers, franciscano holandés residente en Brasil, mientras que la editorial vinculada al Santuario de Aparecida publicó dos años más tarde, en formato de folleto, el artículo “Comprender al homosexual“, del mencionado redentorista irlandés Raphael Gallagher.

¿Cuáles cree que son las consecuencias de estas manifestaciones teológicas en apoyo de la causa homosexual?

Pues yo diría que esta quinta columna teológica en las filas del catolicismo sirvió de incentivo para la creación de grupos, en su mayoría dirigidos por sacerdotes y monjas, destinados a promover la causa homosexual en el seno de la Iglesia bajo el pretexto de una ayuda pastoral para homosexuales.

El 11 de febrero de 1971, el Padre Patrick Nidorf, un sacerdote agustino y psicólogo de San Diego, inició reuniones mensuales de autoayuda para homosexuales y lesbianas en el sótano de la iglesia de San Brendan de Los Ángeles y bautizó al grupo con el nombre de Dignity. El arzobispo local censuró la iniciativa porque el grupo celebraba la “identidad” homosexual y sostenía que “la homosexualidad es una variación natural del uso del sexo. No implica enfermedad ni inmoralidad”. 16 El P. Nidorf cedió entonces el liderazgo a los laicos. Fue el primer grupo de este tipo en la Iglesia Católica de Estados Unidos.

A partir de 1974, el P. Robert Nugent y la hermana Jeannine Gramick asumieron el cargo de capellanes de Dignity. Sin abandonar su puesto, tres años más tarde ambos cofundaron un grupo similar llamado New Ways Ministry, inspirado por una frase de la carta pastoral del obispo Francis J. Mugavero a sus diocesanos de Brooklyn, Nueva York, titulada Sexualidad: un don de Dios, en la que garantizaba la voluntad de la jerarquía de intentar encontrar “nuevas vías” (new ways) de evangelización para liberar a los homosexuales de la discriminación.

Grupos similares, algunos proclamándose católicos y otros ecuménicos, han brotado como setas en un gran número de países. Entre otros, cabe mencionar David & Jonathan (Francia, 1972), Acceptance (Australia, 1972), Quest (Reino Unido, 1973), Communauté du Christ libérateur (Bélgica, 1974) y Homosexuelle und Kirche (Alemania, 1977). En Italia surgió una plétora de pequeños grupos locales, pero ninguno de ellos adquirió el carácter federativo de la gran asociación laica Arcigay.

En Brasil, el primer grupo organizado de personas que se identifican como “católicos LGBT” surgió en 2007, en Río de Janeiro, y adoptó el nombre de Diversidad Católica. Inspiró la fundación de varios grupos similares en todo el país. En 2014, se creó la Red Nacional de Grupos Católicos LGBT, formada actualmente por más de 20 grupos, que forma parte de la Global Network of Rainbow Catholics (GNRC), una red global de “católicos arcoiris” de todo el mundo, creada en Roma durante la semana inaugural del Sínodo sobre la Familia en octubre de 2015.

Estos grupos pro-homosexualidad, que se identifican como católicos o cristianos, sirven de compañeros de viaje a las grandes organizaciones laicas LGBT, que, por otra parte, no ocultan su odio a la Iglesia, a la Biblia y a la moral del Evangelio y no dudan en utilizar el chantaje para intimidar a las autoridades eclesiásticas.

¿Puede darnos más detalles sobre el chantaje que menciona?

Históricamente, el chantaje ha adoptado dos formas. Por un lado, denunciando la supuesta hipocresía de la Iglesia Católica por predicar contra la homosexualidad mientras muchos prelados frecuentan bares y saunas que funcionan como burdeles del mismo sexo. El caso más rumoreado es el del libro Sodoma, de Frédéric Martel, con la afirmación de que “el Vaticano cuenta con una de las mayores comunidades homosexuales del mundo y dudo que incluso en el Castro de San Francisco, ese emblemático barrio gay, ahora más mezclado, haya tantos homosexuales”.17 Este tipo de denuncias provocan a veces la dimisión de quienes se ven obligados, contra su voluntad, a “salir del armario», como ocurrió en Estados Unidos en 2002 con el Arzobispo de Milwaukee, Rembert Weakland, tras revelarse que había utilizado 450.000 dólares de los fondos de la archidiócesis para resolver una demanda que le acusaba de acoso sexual. O con el Cardenal Hans Hermann Groer, arzobispo de Viena, destituido por el Papa Juan Pablo II por abusos sexuales a seminaristas. En febrero de 2013, el cardenal Keith O’Brien, líder de la Iglesia Católica en Escocia, se vio obligado a dimitir como arzobispo tres meses antes del límite de edad, debido a las acusaciones de actos inapropiados con cuatro sacerdotes durante la década de 1980 e incluso después.

La otra forma de chantaje consistió en que ciertos grupos y líderes de la nebulosa homosexual empezaron a presionar a los prelados para que disintieran públicamente de los documentos y sanciones del Vaticano. Quizá el caso más paradigmático sea el del Cardenal Basil Hume, a quien Peter Tatchell, líder de OutRage, una asociación que había sacado “del armario” a varios anglicanos de alto rango, presionó en abril de 1995 para que se corrigiera en público. He aquí cómo el Padre Richard John Neuhaus, fundador de la conocida revista First Things, relató lo que le ocurrió al cardenal inglés hace casi 30 años:

“El cardenal Basil Hume de Westminster también se vio atrapado en el fuego cruzado generado por la guerra de guerrillas de OutRage. Tatchell había exigido a Hume que se retractara de la definición de Roma de los actos homosexuales como ‘objetivamente desordenados’. La exigencia se tornó violenta en ocasiones, incluyendo la interrupción de la procesión del Domingo de Ramos en la catedral de Westminster. En lo que se consideró una respuesta a la presión, el cardenal publicó una carta en la que afirmaba que la amistad homosexual puede ser ‘una forma de amar’ y declaraba que ‘la homofobia no debe tener cabida entre los católicos’. Los periódicos, como era de esperar, tacharon la carta de ‘capitulación’ del Cardenal ante los grupos de presión gays. Incluso el conservador Telegraph publicó un titular en portada: ‘El cardenal Hume da la bendición de la Iglesia al amor homosexual’. El Sr. Tatchell declaró, quizá con razón: ‘Estamos marcando la agenda’”.18

¿Esta influencia del lobby LGBT es específica del pontificado de Francisco o ya había contaminado pontificados anteriores?

No, justamente, durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, el Vaticano no cedió a las presiones del lobby homosexual. Además de condenar los escritos y actividades de Anthony Kosnik 19, Charles Curran 20, André Guindon 21, Robert Nugent y Jeannine Grammick 22 y Marciano Vidal 23, la Santa Sede publicó varios documentos que confirmaban la enseñanza católica tradicional, ya expresada en 1975 en la declaración Persona Humana “sobre algunos puntos de ética sexual” 24, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, firmada por el Cardenal Franjo Seper. A ésta siguió en 1986 la carta Homosexualitas Problema, “sobre la atención pastoral a las personas homosexuales” 25, firmada por el nuevo Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el entonces Cardenal Joseph Ratzinger, y en 1997, el Papa Juan Pablo II publicó el Catecismo de la Iglesia Católica, en el que se afirma (nn. 2357-2359) que “apoyándose en la Sagrada Escritura, que los presenta como depravaciones graves, la Tradición ha declarado siempre que ‘los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados’” y que la tendencia homosexual de la que derivan es “objetivamente desordenada”. 26

Un documento que enfureció especialmente a los enemigos de la Iglesia fue, en 2002, la carta de la Congregación para el Culto Divino, firmada por el Cardenal Jorge Medina Estévez, en la que se afirmaba que “la ordenación al diaconado y al sacerdocio de hombres homosexuales o con tendencias homosexuales es absolutamente desaconsejable e imprudente”, una prohibición reiterada posteriormente por la Congregación para la Educación Católica, responsable de los seminarios, en una Instrucción firmada por el cardenal Zenon Grocholewski y publicada en noviembre de 2005. 27

Después de “Fiducia Supplicans», ¿cuál es el siguiente paso?

Las organizaciones vaticanas no sancionaron enérgicamente a los disidentes y en los círculos católicos siguió extendiéndose una actitud de complacencia y ambigüedad doctrinal hasta la renuncia de Benedicto XVI al pontificado. La ascensión del Papa Francisco al trono pontificio fue una auténtica “estampida general», impulsada por su famosa respuesta en el vuelo de regreso tras la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro: “Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?” 28

A esto siguieron los amistosos encuentros del Papa Francisco con pseudoparejas homosexuales 29 y transexuales 30, sus primeras y escandalosas declaraciones a favor del reconocimiento legal de las uniones civiles homosexuales 31, el nombramiento del jesuita estadounidense James Martin, promotor de la modificación del Catecismo en materia de homosexualidad, como consultor de la Secretaría para la Comunicación de la Santa Sede 32, así como sus elogiosas cartas y encuentros con la hermana Jeannine Gramick. 33

La puerta abierta por el Sumo Pontífice fue cruzada inmediatamente por la corriente progresista dominante en el episcopado alemán, que se embarcó en la desastrosa Senda Sinodal, en la que se pidió oficialmente una revisión del Catecismo sobre la homosexualidad, así como la eliminación de los “actos homosexuales” de la lista de pecados graves 34, y se aprobó una resolución exigiendo “ceremonias de bendición para las parejas que se aman», con el voto a favor de 38 obispos, 9 en contra y 11 abstenciones. 35

Al promover las falaces “bendiciones pastorales», Fiducia Supplicans ha recorrido tres cuartos de camino, cediendo no sólo a la quinta columna infiltrada en la Iglesia, sino sobre todo al chantaje del lobby pro-homosexual abiertamente anticatólico. El Papa Francisco y el Cardenal Víctor Manuel Fernández tendrán que responder ante Dios por esta rendición a ultranza y por haber abierto una división en la Iglesia Católica que desembocará en una de las mayores alteraciones de la historia, como profetizó Plinio Corrêa de Oliveira en 1994. 36

Notas:

1. https://theleaven.org/fiducia-supplicans-does-not-change-perennial-church-teaching/

2. https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_ddf_doc_20231218_fiducia-supplicans_sp.html

3. https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2021/03/15/res.html

4. https://infovaticana.com/2023/12/21/muller-advierte-a-los-sacerdotes-de-que-cometeran-sacrilegio-si-bendicen-parejas-homosexuales/

5. https://www.aciprensa.com/noticias/102489/cardenal-sturla-declaracion-sobre-bendicion-de-parejas-homosexuales-no-era-tema-de-navidad

6. https://www.diakonos.be/fiducia-supplicans-le-cardinal-sarah-on-soppose-a-une-heresie-qui-mine-gravement-leglise/

7. https://www.acidigital.com/noticia/57001/dioceses-do-brasil-divergem-sobre-autorizacao-da-santa-se-a-bencao-a-unioes-do-mesmo-sexo

8. https://www.newwaysministry.org/2024/01/09/german-and-flemish-bishops-warmly-welcome-vaticans-declaration-on-blessings/

9. https://infovaticana.com/2024/01/10/obispo-aleman-espera-que-roma-deje-de-considerar-la-sodomia-como-pecado-grave/

10. https://outrightinternational.org/news-article/matuba-mahlatjie-talks-newsroom-afrika-about-vaticans-new-stance-same-sex-couples

11. https://www.t13.cl/noticia/nacional/movilh-cuestiona-bendiciones-parejas-homosexuales-19-12-2023

12. https://theleaven.org/fiducia-supplicans-does-not-change-perennial-church-teaching/

13. Paul Varnell, “Defending Our Morality,” Chicago Free Press, Aug. 16, 2000, https://igfculturewatch.com/2000/08/16/defending-our-morality/

14. TFP Commission on American Issues, Defending a Higher Law, 2004, p. 26-27.

15. https://www.aciprensa.com/noticias/75114/el-documento-de-benedicto-xvi-sobre-la-iglesia-y-los-abusos-sexuales

16. https://www.ncronline.org/opinion/guest-voices/remembering-revolutionary-pax-nidorf-who-founded-lgbt-ministry-dignityusa

17. https://www.lepoint.fr/societe/exclusif-sodoma-le-livre-choc-sur-l-homosexualite-au-vatican-13-02-2019-2293213_23.php

18. https://www.firstthings.com/article/1995/08/a-sense-of-change-both-ominous-and-promising

19. https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19790713_mons-quinn_po.html

20. https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19860725_carlo-curran_en.htm

21. https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19920131_book-guindon_po.html

22. https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19990531_gramick-nugent-notification_po.html

23. https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20010515_vidal_po.html

24. https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19751229_persona-humana_po.html

25. https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19861001_homosexual-persons_po.html

26. https://www.vatican.va/archive/cathechism_po/index_new/p3s2cap2_2196-2557_po.html

27. https://www.corazones.org/sacramentos/orden_sac/homosexualidad_ordenacion_2005.htm

28. https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2013/july/documents/papa-francesco_20130728_gmg-conferenza-stampa.html

29. https://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2015/10/02/0749/01616.html

y https://www.forbes.com/sites/ceciliarodriguez/2017/04/09/pope-franciss-welcome-to-worlds-only-openly-gay-prime-minister-rekindles-vatican-controversy/#6cb67112a607

30. http://politica.elpais.com/politica/2015/01/27/actualidad/1422355975_624238.html

31. Dominique Wolton, Politique et société : Pape François, rencontres avec Dominique Wolton, ed. L’Observatoire, Paris, 2017, pp. 321-322

32. https://www.ihu.unisinos.br/publicacoes/78-noticias/566660-papa-nomeia-13-consultores-para-a-secretaria-de-comunicacao-do-vaticano

33. https://www.ihu.unisinos.br/615808-papa-francisco-sauda-a-irma-jeannine-%20gramick-pelos-50-anos-de-pastoral-lgbtqia-leia-a-carta; y https://ihu.unisinos.br/633393-papa-francisco-se-reune-com-grupo-lgbt-dos-eua-anteriormente-denunciado-pelo-vaticano

34. https://www.synodalerweg.de/fileadmin/Synodalerweg/Dokumente_Reden_Beitraege/beschluesse-broschueren/SW8-Handlungstext_LehramtlicheNeubewertungvonHomosexualitaet_2022.pdf, p. 5.

35. https://www.catholicnewsagency.com/news/253842/german-synodal-way-approves-same-sex-blessings-lay-preaching-and-reexamination-of-priestly-celibacy

36. Roberto de Mattei, Plinio Corrêa de Oliveira – Profeta do Reino de Maria, Ed. Artpress, São Paulo, 2015, p. 359.

AcaPrensa / Javier Navascués / José Antonio Ureta

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