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En reuniones políticas del 21 de julio en Caracas se mencionó reiteradamente a la Iglesia católica por ser una institución de alta credibilidad y todo indica que se seguirá mencionando durante mucho tiempo, por el papel que jugará en el dialogo entre el gobierno y la oposición.
Una comisión que integran Ernesto Samper, secretario general de UNASUR y los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Martín Torrijos se reunio primero con la Mesa de la Unidad Democrática y luego con Nicolás Maduro y algunos de sus allegados.

Alrededor de las seis de la tarde del mismo 21 de julio, llegó el humo blanco. En muy pocos días tendrán la noticia de que se inicia el diálogo en Venezuela, dijo Samper desde el Palacio de Miraflores y a través de Venezolana de Televisión.

Hemos encontrado una aceptación en las partes para que esta tarea, se vea acompañada por el Vaticano. Me parece que es una buena noticia que haya una aceptación conjunta de esta solicitud, dijo el ex presidente de Colombia. Esta participación nos va a enriquecer espiritualmente y políticamente.

Bienvenida la mediación del Vaticano

Aunque corresponde al Santo Padre la elección del representante del Vaticano los prelados venezolanos dieron la bienvenida a su participación y hablaron sobre las condiciones del diálogo.

El arzobispo de Mérida, Baltazar Porras Cardozo, dijo que la iniciativa de incluir a la Iglesia en el diálogo Gobierno y oposición es esperanzadora.

Se ha pedido la presencia de la iglesia a través del Vaticano. Bienvenida sea, no para ser mediadores sino facilitadores del dialogo entre quienes no quieren ni siquiera sentarse juntos.

La presencia de la iglesia atempera los espíritus para que pueda haber un diálogo sincero, cordial y respetuoso entre unos y otros.

El obispo de San Cristóbal, Mons. Mario Moronta considera que el proceso de diálogo traerá múltiples beneficios para la población venezolana. No conocemos detalles, pero si el Vaticano acepta la mediación, es porque sabe que ambas partes la han aceptado. El Vaticano tendrá que definir la forma en la que participará, y yo imagino, que el nuncio apostólico dirá cuáles son las directrices de la Santa Sede.