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El obispo, Monseñor Francisco Antonio Nieto Súa, a través de una carta pastoral, presenta los desafíos y expectativas de este territorio que estará de aniversario del 4 al 7 de agosto.

Celebrar los 15 años es algo muy especial y así lo entiende la Diócesis de Engativá. Si bien esta jurisdicción es todavía adolescente, demuestra gran madurez en su peregrinar por estos territorios en el que el 82% de las personas profesan la fe católica.

En primer lugar, el obispo hace un agradecimiento a los campesinos, quienes forjaron el desarrollo de lo que hoy es una urbe. “La tierra campesina forjó lo que hoy tenemos como mundo urbano (por ello) alimentamos la gratitud que los urbanistas le debemos a nuestros abnegados campesinos”, señala.

Luego destaca “la originalidad” del plan pastoral que tiene como referente la parábola del Buen Samaritano y que se mueve en una “diversa y compleja cultura urbana”. “Asumimos como expresión de los clamores humanos de la periferia existencial de tantos hermanos nuestros, que es la voz de sus necesidades más sentidas de acogida, de afectividad, de acompañamiento y solidaridad y, con mayor razón, en la época que vive el país, de curación, sanación y liberación de tantas heridas.”

En esta línea expresa que la formación es vital para dar “respuesta claras y convincentes” a los desafíos, como es el caso del trabajo con la familia y la Pastoral Vocacional. Otro elemento importante es la valiosa tarea de sistematizar el trayecto recorrido.

Finalmente, destaca que el desarrollo de esta jurisdicción se vislumbra de la mano del Espíritu Santo y con base en la oración, la creatividad y no tener miedo a abrazar lo nuevo.