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“Pentecostés marca el origen de la misión universal de la Iglesia” dijo el papa Francisco este domingo 20 de mayo, al anunciar que por este motivo se dio a conocer el mensaje para la próxima Jornada Mundial de las Misiones que se celebrará el 21 de octubre de 2018. El mensaje se titula “Junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos”.

El papa Francisco dedicó a los jóvenes el mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones recordando que el próximo Sínodo que se celebrará en Roma en el mes de octubre, mes misionero, ofrecerá la oportunidad de comprender mejor, a la luz de la fe, “lo que el Señor Jesús quiere decir a los jóvenes y, a través de ellos, a las comunidades cristianas”.

“Cada hombre y mujer es una misión, y esta es la razón por la que se encuentra viviendo en la tierra. Ser atraídos y ser enviados son los dos movimientos que nuestro corazón, sobre todo cuando es joven en edad, siente como fuerzas interiores del amor que prometen un futuro e impulsan hacia adelante nuestra existencia”, escribe el Sucesor de Pedro.

Nadie mejor que los jóvenes percibe cómo la vida sorprende y atrae. Vivir con alegría la propia responsabilidad ante el mundo es un gran desafío. Conozco bien las luces y sombras del ser joven, y, si pienso en mi juventud y en mi familia, recuerdo lo intensa que era la esperanza en un futuro mejor.

“Cada hombre y mujer es una misión, y esta es la razón por la que se encuentra viviendo en la tierra”. El hecho de que estemos en este mundo sin una previa decisión nuestra, nos hace intuir que hay una iniciativa que nos precede y nos llama a la existencia.

Los “confines de la tierra digitales”. Dirigiéndose a los jóvenes Francisco les pidió que testimonien el amor de Dios “hasta los confines de la tierra”, comprometiendo sus propias vidas y aferrándose a la vocación que Dios los ha llamado.

“Los confines de la tierra, queridos jóvenes, son para ustedes hoy muy relativos y siempre fácilmente ‘navegables’. El mundo digital, las redes sociales que nos invaden y traspasan, difuminan fronteras, borran límites y distancias, reducen las diferencias. Parece todo al alcance de la mano, todo, tan cercano e inmediato”.

“Sin embargo -precisa el Santo Padre en su mensaje-, sin el don comprometido de nuestras vidas, podremos tener miles de contactos, pero no estaremos nunca inmersos en una verdadera comunión de vida”.

“La misión hasta los confines de la tierra exige el don de sí en la vocación que nos ha dado quien nos ha puesto en esta tierra. Me atrevería a decir que, para un joven que quiere seguir a Cristo, lo esencial es la búsqueda y la adhesión a la propia vocación”, aseguró el papa Francisco.

En medio de los ambientes humanos, culturales y religiosos que están apartados del Evangelio, el Papa sostiene que existe la “periferia más desolada de la humanidad” que consiste en “la indiferencia hacia la fe o incluso el odio contra la plenitud divina de la vida”.

“Cualquier pobreza material y espiritual, cualquier discriminación de hermanos y hermanas es siempre consecuencia del rechazo a Dios y a su amor”, lamentó.

Ante esta situación, el Papa recordó que muchos jóvenes “encuentran en el voluntariado misionero una forma para servir a los ‘más pequeños’, promoviendo la dignidad humana y testimoniando la alegría de amar y de ser cristianos”.

“Estas formas loables de servicio misionero temporal son un comienzo fecundo y, en el discernimiento vocacional, pueden ayudarlos a decidir el don total de ustedes mismos como misioneros”, aseveró el papa Francisco.

“Queridos jóvenes, exhortó el Papa, no tengan miedo de Cristo y de su Iglesia. En ellos se encuentra el tesoro que llena de alegría la vida. Se los digo por experiencia: gracias a la fe encontré el fundamento de mis anhelos y la fuerza para realizarlos”, dijo el Papa y concluyó “quien está con Jesús, el mal es un estímulo para amar cada vez más”, porque “con la cruz de Jesús aprendemos la lógica divina del ofrecimiento de nosotros mismos, como anuncio del Evangelio para la vida del mundo”.