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El Papa Francisco exhortó ayer a «cuidar los ancianos como un tesoro precioso y con amor, aunque creen problemas económicos y complicaciones», así como a «cuidar a los no nacidos, pues toda vida debe ser protegida y amada desde la concepción hasta su ocaso natural».

Sin referirse específicamente al reciente caso del pequeño británico Alfie Evans ni a ningún otro, el Santo Padre ha comentado a los fieles reunidos en la plaza de San Pedro para el rezo del «Regina Coeli», que «debemos dar toda la ayuda posible a los enfermos, incluso en la fase terminal».

El papa Francisco ha hecho notar que el amor enseñado por Jesucristo se manifiesta en «amar con hechos y no con palabras», ayudando, por ejemplo, «a quien espera que yo esté dispuesto a escucharle y a hacer juntos un trozo de camino». A veces no resulta fácil, pero «la Eucaristía, a la que estamos llamados cada domingo, tiene como objetivo formar en nosotros el corazón de Jesucristo».

El Papa agradeció los cánticos de varios miles de los Neocatecumenales venidos de 134 países para celebrar con él el día anterior el 50 aniversario de la llegada del Camino a Roma en la gran explanada de Tor Vergata, único lugar de la ciudad capaz de acoger a 150.000 personas. Francisco les ha dado las «gracias por vuestro trabajo de evangelización. Estáis por todas partes, ¡gracias!».

El Papa también invitó a rezar «por la población de la República Centroafricana, donde se han registrado graves actos de violencia, con numerosos muertos y heridos, incluido un sacerdote», de modo todos digan «no a la violencia y a la venganza, para construir la paz».