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“El bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana. Es el primero de los sacramentos, y la puerta que le permite a Cristo establecer su residencia en nuestra persona y a nosotros sumergirnos en su misterio”, dijo el papa Francisco durante la audiencia general del miércoles 11 de abril, inaugurando un nuevo ciclo de catequesis dedicado al Bautismo.

“Los cincuenta días del tiempo pascual son propicios para reflexionar sobre la vida cristiana, que, por su misma naturaleza, es la vida que proviene de Cristo mismo”, explicó el pontífice y señaló que “somos cristianos en la medida en que permitimos que Jesucristo viva en nosotros”.

El verbo griego "bautizar" significa "sumergir", explicó el Papa y añadió: “El baño con agua es un ritual común a varias creencias para expresar la transición de una condición a otra, un signo de purificación para un nuevo comienzo”.

“Pero para nosotros, los cristianos, es el alma que se sumerge en Cristo para el perdón del pecado y brillar con la luz divina. En virtud del Espíritu Santo, el bautismo nos sumerge en la muerte y resurrección del Señor, para dar a luz al hombre nuevo, recreado en Jesús. El bautismo es un renacimiento”.

“Recibido solo una vez, el lavado bautismal ilumina toda nuestra vida, guiando nuestros pasos hacia la Jerusalén del Cielo. Hay un antes y un después del bautismo”, aseguró y dio, una vez más, una tarea importante para todos los cristianos: recordar la fecha del propio bautismo.

“Al sumergirnos en Cristo, el Bautismo también nos hace miembros de su Cuerpo, que es la Iglesia, y partícipes de su misión en el mundo”, indicó el Papa a continuación, los bautizados no estamos aislados: somos miembros del Cuerpo de Cristo, señaló.

El papa Francisco recordó las últimas palabras del Señor resucitado a los apóstoles: “Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. A través del agua bautismal, aquellos que creen en Cristo están inmersos en la vida misma de la Trinidad”.