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No es novedad, no es noticia, pero sí hay insistencia con respecto a un tema que sin lugar a dudas es muy difícil de controlar o “domar”. Todo comenzó allá por el año 2015 cuando un hecho puntual molestó a la Confederación Brasileña de Fútbol: la reunión de un líder religioso con varios futbolistas tras un amistoso con Estados Unidos, sin autorización previa.

En aquel momento la selección brasileña estaba dirigida por Dunga y la situación llevó a hacer énfasis en evitar estas cosas, no realizar cultos religiosos (por ejemplo, entre otras cosas, macumbas, oraciones, etcétera,) durante las concentraciones en el Mundial de fútbol de Rusia 2018.

Ahora, bajo la dirección técnica de Tite, se volvió a insistir en el tema con el objetivo de “mantener el orden sin cosas que puedan alterar al grupo de trabajo”, según dan cuenta varios medios, entre ellos el portal Infobae.

Sin embargo, el tema no parece del todo claro y preciso. Una de las principales características de la selección de Brasil, precisamente, es la manifestación de los jugadores en cuanto a sus creencias tanto en ámbitos internos como públicos.

Una imagen que ha recorrido el mundo es la de Neymar y la inscripción en su frente: 100% Jesús durante los Juegos Olímpicos de Brasil 2016. Pero también con tatuajes y otras expresiones que hablan de Dios.

Pero hay muchos más ejemplos de jugadores no católicos, sino evangélicos que suelen demostrar de forma insistente su fe como Alisson Beckey y Douglas Costa.

La propia prensa local destaca que esta disposición será difícil de cumplir, pues rezar antes de cada partido forma parte de una gran tradición tanto antes, en los vestuarios, como después de los partidos.