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Durante los últimos días en Roma se multiplicaron una serie de ocasiones de encuentro, intercambio cultural y de diálogo ecuménico, entre ortodoxos rusos y católicos fruto de una intensa labor y de un renovado clima en las relaciones entre Roma y Moscú a partir del encuentro entre el papa Francisco y el patriarca Kirill, en 2016.

El miércoles 30 de mayo el metropolita Tijon (Shevkunov) de Pskov, delegado de cultura del patriarcado de Moscú y el cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura y de la Pontificia Comisión de Arqueología Sagrada inauguraron, en el Palacio Lateranense en Roma, la muestra “Los nuevos mártires y confesores de la Iglesia ortodoxa rusa”.

Además de centrarse en el diálogo teológico, la unidad también se busca a través de la solidaridad con los pobres y con los perseguidos, y del enriquecimiento cultural recíproco.

Del 19 al 26 de mayo se llevó a cabo el llamado “Tercer Instituto Estival”, un curso de formación para sacerdotes del Patriarcado de Moscú, que se desarrolló en Roma gracias a la colaboración con el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, presidido por el cardenal Kurt Koch.

La delegación rusa, compuesta por aproximadamente 15 personas, estuvo guiada por el obispo Arsenij de Jurevsk, vicario de Nizhni Nóvgorod, representando al Departamento de asuntos exteriores del Patriarcado y al Instituto de especialización y doctorado “Cirilo y Metodio”, organizado siempre por el Patriarcado de Moscú.

El programa de los encuentros incluyó una visita a los santuarios cristianos, el encuentro y el conocimiento de las actividades de las principales instituciones de la Iglesia Católica, y encuentros con varios representantes de la Curia Romana. El grupo también fue recibido por el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de la Santa Sede con quien entabló un coloquio de dos horas de duración.

El 20 de mayo se llevó a cabo la visita a la basílica de San Clemente, donde se hizo la oración del Moleben sobre los restos del creador de la lengua eslava, san Cirilo, que para los católicos es el copatrono de Europa junto con su hermano, san Metodio. El próximo año, en 2019, se cumplirán 1150 años de la muerte de los dos hermanos, también llamados “iguales a los apóstoles”.

El 23 de mayo, el grupo participó en la audiencia general del papa Francisco en la Plaza San Pedro al que saludaron al final. El Papa insistió en la importancia del diálogo entre los cristianos, y hubo un intercambio de presentes con los huéspedes rusos.

Al día siguiente, el obispo Arsenij presidió la solemne liturgia en honor de los santos Cirilo y Metodio junto a toda la delegación y a los fieles de la iglesia de Santa Caterina mártir, la Iglesia ortodoxa rusa construida en la ladera del Janículo.

El próximo “Instituto estival” prevé un viaje similar a Rusia, en el que participarán representantes de la Iglesia Católica seleccionados para la ocasión, que se realizará en el otoño de 2018.

Tras concluir el curso para sacerdotes, se llevó a cabo la sesión del Grupo de diálogo bilateral entre representantes de la Iglesia Católica italiana y de la Iglesia ortodoxa rusa, sobre el tema “Peregrinación y turismo religioso”.

En este encuentro también participó una numerosa delegación del Patriarcado de Moscú, guiada por el metropolita Hilario (Alféyev), responsable del Departamento de asuntos externos, junto con el obispo Antonij de Viena y Budapest.

Por parte de la Iglesia Católica, el grupo estuvo encabezado por el secretario de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), monseñor Nunzio Galantino, junto con el obispo delegado para el ecumenismo, monseñor Ambrogio Spreafico, y otros miembros de instituciones italianas dedicadas al diálogo con los ortodoxos y con Rusia.

Las relaciones persiguen dos objetivos aparentemente “secundarios” con respecto al diálogo teológico auténtico: la solidaridad con los pobres y perseguidos, y un enriquecimiento cultural recíproco.

La convicción de los ortodoxos, que también comparten muchos católicos, es que no sirve insistir en modelos demasiados exigentes de “reunificación” entre las Iglesias, sino que es mucho más fructífero abocarse a la práctica de la caridad, la amistad y el conocimiento recíproco.