esnlenfrdeitpl

El neurocientífico y activista ateo Sam Harris, en su libro "El fin de la fe", muy vendido en 2004, afirmaba que "la fe y la religión son la fuente más prolífica de violencia en la historia".

Harris no es historiador, pero esta frase se ha repetido a nivel popular y en Internet. Cualquiera que quiera hablar mal de "la religión", puede decir: "la religión es la mayor causa de guerras" o "una de las mayores causas de guerras".

Sin embargo, los historiadores especializados en guerras muestran claramente que no es así.

Por desgracia, hay guerras por el acceso a recursos. Hay guerras por obtener territorios ricos o estratégicos: las ligadas al imperialismo, por ejemplo, y al colonialismo. Hay guerras por rivalidades nacionales u odios étnicos. Hay guerras por ideologías (como es el caso del fascismo y el nazismo). Antes abundaban las guerras por razones dinásticas.

La contundente "Encyclopedia of Wars" (Enciclopedia de las guerras), de 2004, de Charles Phillips y Alan Axelrod, ofrece una lista completa de todas las guerras que se conocen en la humanidad: 1.763. Ellos mismos seleccionan las que consideran guerras de naturaleza religiosa: hay 123, es decir, menos de 7%.

Hay analistas que añaden que si se quitan las guerras que implican a musulmanes, quedan solo un 3,2% de guerras de naturaleza religiosa. Y, como veremos, algunas son muy dudosas.

Que los castellanos y los portugueses, por ejemplo, se maten en una guerra medieval por razones dinásticas, aunque invoquen ambos a Dios y a la Virgen, no la convierte en una guerra religiosa. Decir "Dios está con nosotros" no basta para que una guerra sea "religiosa".

Philips y Axelrod, por ejemplo, no consideran el conflicto del Ulster un conflicto religioso: es un tema de nacionalismo étnico. La religión aporta solo un barniz.

Steven Pinker, un sociólogo bastante hostil a lo religioso, calcula que la religión sólo aporta un "13% de las peores atrocidades de la historia del mundo".

La Enciclopedia de la Guerra de Gordon Martel calcula que solo un 6% de las guerras que conocen pueden etiquetarse como religiosas (coincide con Phillips y Axelrod).

Vamos a ver a continuación esas 123 "guerras religiosas" de Philips y Axelrod clasificadas en categorías.

10 Guerras religiosas entre cristianos ANTES del protestantismo

33 Guerras entre cristianos implicando protestantes

48 Guerras entre cristianos y musulmanes

3 Guerras entre cristianos y paganos

8 Otras guerras con musulmanes

4 Guerras contra el Estado

6 Casos peculiares

3 Casos que no entendemos por qué aparecen en la lista

Analizando estas guerras

Si Mahoma y Lutero no se hubieran dedicado a predicar y organizar facciones religiosas, la mayoría de estas guerras de la lista no habrían existido: los musulmanes están implicados en 56 de estas guerras y los protestantes en 33.

Es curioso que no se recoge ninguna guerra religiosa de católicos contra ortodoxos, por ejemplo (excepto el saqueo de Constantinopla, que fue por botín). Las guerras entre rusos y polacos son étnicas o imperiales, no religiosas. Sin Lutero, las guerras por motivos religiosos entre cristianos, se habrían quedado en 10, y varias de ellas (como los choques entre el Emperador y la Iglesia) no se deben realmente a razones de dogma o de religiosidad.

Los cristianos habrían seguido guerreando entre ellos, pero probablemente mucho menos y solo por razones dinásticas, imperialistas, estratégicas o nacionales.

Otro elemento a tener en cuenta es que la religión en algunos de estos casos puede ser un elemento relevante, pero no determinante. La guerra ruso-turca de 1877-1878, por ejemplo, fue un choque de imperios en expansión, relacionado con los nacionalismos balcánicos: incluso si Turquía hubiera sido un país cristiano ortodoxo como Rusia se podría haber dado.

Varias guerras de la lista en África y Asia entre musulmanes y colonos portugueses, holandeses, franceses o ingleses pueden verse como guerras coloniales. Y muchas guerras entre cristianos y musulmanes en España podrían agruparse en una sola: la Reconquista.

Considerar las conquistas españolas en el norte de África en el siglo XVI como "guerra religiosa" tiene su sentido... pero si en el Magreb hubiera habido un país católico dedicado a la piratería, el saqueo de las costas mediterráneas y la captura de presos hispánicos para vender como esclavos, España habría hecho lo mismo para protegerse.

No fue tanto el espíritu de cruzada como el geoestratégico el que llevó a esas conquistas. Sin embargo, los países católicos no se dedican a hacer eso a otros países católicos.

Por otra parte, aunque la lista recoge bastantes guerras "pequeñas" no es del todo exhaustiva.

Lo que queda

¿Qué queda de esta lista de, supuestamente, 123 guerras, si quitamos las coloniales, las geoestratégicas, las de choque entre potencias en expansión y los choques entre vecinos rivales, que seguirían siendo rivales incluso si tuvieran la misma religión?

Quedarían apenas algunos casos de exaltados religiosos y casos de guerras civiles por causas de dogma a menudo alimentadas por razones nacionalistas o de clase.

El Islam metido en tantas guerras

El Islam aparece en 56 guerras de motivación religiosa. Con su llamada a la Guerra Santa es un factor de belicosidad innecesaria aún en nuestros días. Según el estudio PewForum de 2013, una práctica tan salvaje como el "uso de suicidas con bombas contra civiles en defensa del Islam" es justificado por 4 de cada 10 musulmanes en Afganistán y los Territorios Palestinos, y por 3 de cada 10 en Egipto (que no es un país atrasado, ni pequeño, ni irrelevante).

Incluso en la laica Turquía lo aprueban un 15% (1,4 millones de turcos), un 18% en Malaysia, un 26% en Bangladesh, un 13% en el pobladísimo Pakistán... En Irak, pese a su traumática historia reciente, sólo un 7% lo justifica.

Y es que no es lo mismo tener una religión fundada por un señor de la guerra como Mahoma, con esclavos y varias mujeres, que además ordenaba matar a los prisioneros, que una religión fundada por un hombre célibe y pacífico, que regañó a Pedro cuando usó una espada, curaba heridas y predicaba el perdón.

Contando víctimas

En Wikipedia dan cifras de muertos por varias barbaridades:

II Guerra Mundial (por ideologías): al menos 70 millones de víctimas mortales

I Guerra Mundial (por nacionalismo e imperialismo): al menos 10 millones de víctimas mortales

Guerras napoleónicas (nacionalismo e imperialismo): 3 o 4 millones de militares y 1 a 3 millones de civiles.

A la hora de contabilizar otras matanzas, las cifras son de lo más variado: así, la Guerra Civil Rusa (ideológica), entre 1917 y 1922, causó entre 5 y 20 millones de muertos (según como se cuente).

La web Necrometrics.com hace cálculos a partir de las medias más altas y más bajas, pero son más que dudosos. Las guerras de religión en Francia del siglo XVI, que duraron 36 años, habrían causado 3 millones de muertos (83.000 al año, si se quiere, sobre todo por hambrunas de guerra).

La Guerra de los 30 años en el siglo XVI (con un elemento religioso importante), habría causado 7,5 millones. Las Cruzadas, que son casi un siglo de guerras en 9 impulsos, habrían causado 3 millones de muertos. La Cruzada albigense quizá 1 millón (aunque parece exagerado, pero cubre un periodo de 40 años de guerras).

Parece mucho, y es mucho, pero solo la I Guerra Mundial suma aproximadamente tanto como todas estas guerras religiosas de décadas y décadas. Se calcula que Gengis Khan, que gobernó 21 años, causó la muerte de 40 millones de personas, sobre todo chinos, mediante hambrunas y masacres directas.

Por desgracia, ha habido guerras de religión, pero, también por desgracia, ha habido atrocidades mucho más numerosas y más mortíferas, causando muchos más muertos. Las ideologías ateas del siglo XX, como el nazismo y el comunismo se han llevado la palma, con mucho.

Lo que enseña la Iglesia Católica

El Catecismo de la Iglesia Católica explica su doctrina sobre la guerra en los párrafos del 2302 al 2317.

"El quinto mandamiento condena la destrucción voluntaria de la vida humana. A causa de los males y de las injusticias que ocasiona toda guerra, la Iglesia insta constantemente a todos a orar y actuar para que la Bondad divina nos libre de la antigua servidumbre de la guerra.

Todo ciudadano y todo gobernante están obligados a empeñarse en evitar las guerras. Sin embargo, “mientras exista el riesgo de guerra y falte una autoridad internacional competente y provista de la fuerza correspondiente, una vez agotados todos los medios de acuerdo pacífico, no se podrá negar a los gobiernos el derecho a la legítima defensa”.

"El exterminio de un pueblo, de una nación o de una minoría étnica debe ser condenado como un pecado mortal. Existe la obligación moral de desobedecer aquellas decisiones que ordenan genocidios.

“Toda acción bélica que tiende indiscriminadamente a la destrucción de ciudades enteras o de amplias regiones con sus habitantes, es un crimen contra Dios y contra el hombre mismo, que hay que condenar con firmeza y sin vacilaciones”.

Un riesgo de la guerra moderna consiste en facilitar a los que poseen armas científicas, especialmente atómicas, biológicas o químicas, la ocasión de cometer semejantes crímenes".