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Cuando entré a la formación para ser misionero me dijeron que la vida era exigente, sacrificada y de muchos retos. Me dijeron que necesitaba varias características presentes en mi vida si realmente quería ser misionero. Jesucristo, cuando puso sus requisitos para ser cristiano, dijo: “Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame”.

También dijo: “No lleven nada para el camino: ni bastón, ni bolsa, ni pan, ni dinero, ni ropa de repuesto”. No se puede ser cristiano sin ser misionero, eso está implícito. Pero aquí en la comunidad me dijeron que el misionero necesita de cinco características más para poder enfrentarse a los retos de la misión.

Aquí las características del misionero:

1)     Rodillas de elefante: Para orar en todo momento y mucho. Un misionero que no ora se debilita y por eso de permanecer mucho tiempo de rodillas orando.

2)     Pata de perro: Para caminar mucho, porque se tiene que salir al encuentro del que no está participando de Misa y para llevarle la Palabra de Dios que anima el alma hasta su casa o trabajo.

3)     Lomo de burro: Para trabajar. San Pablo decía: Cuando estuvimos con ustedes, les dimos esta regla: “El que no quiera trabajar, que tampoco coma”. El trabajo dignifica y santifica, y al mismo tiempo nos ayuda para llevarnos algo de comida al estómago.

4)     Legua de perico: Para poder compartir las maravillas de Dios. Un predicador tiene que hablar y compartir la experiencia de Dios a tiempo y a destiempo. Pero por supuesto que tiene que haber congruencia en la predicación.

5)     Panza de cochino: Para comer de todo lo que nos dan en las misiones y no enfermarse.

Desde el año 1998 soy misionero y me esfuerzo todos los días por buscar conocer la voluntad de Dios y cumplirla. Me he equivocado, pero la misericordia de Dios y su gracia siempre me rescatan. Anunciar a Cristo y esforzarse a vivir su Palabra es la experiencia que concede más dicha y felicidad.

Si tú ya eres misionero, sigue caminando cerca de Dios para que puedas iluminar la vida de muchas personas que caminan en la oscuridad. Ciertamente no alumbramos con luz propia, es con la luz de Cristo que dejamos entrar a nuestros corazones.