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“Amnesty International (AI) cree que China aún se mantiene en el primer puesto -considerando todo el mundo sumado- en cuanto a condenas a muerte se refiere”. Es lo que puede leerse en el informe de la ONG por los derechos humanos sobre las ejecuciones realizadas a nivel mundial en 2017. Asia es el continente en el cual es más fácil ser ajusticiados, si bien la cifra total está en disminución:

de las 993 condenas realizadas en 2017 (1.032 en 2016) fehacientemente documentadas, un 84% fue realizado en Irán, Arabia Saudita, Pakistán e Irak. Y a éstas se agregan “las miles” que son encubiertas como secretos de Estado, realizadas en China, Vietnam y Corea del Norte.

En cuanto a China, AI afirma haber monitoreado el uso de la condena a muerte a través de los veredictos judiciales cargados en la base de datos online de la Corte Suprema del Pueblo (SPC) y renueva “el desafío a las autoridades chinas a ser transparentes y dar todas las informaciones disponibles”.

En particular la ONG denuncia la “falta de transparencia y potencial baja estima de los casos de condena a muerte en la Región autónoma uigur de Xinjiang (Xuar)”, de la cual no se logró encontrar informaciones ni la base de datos SPC (en la cual aparece un solo caso) o en los medios.

La falta de noticias es significativa desde el momento que las autoridades está llevando adelante una “Guerra del pueblo” y una campaña de “golpes duros” contra las minorías étnicas y musulmanas de la región.

Respecto a las ejecuciones de las cuales no se tienen datos, el primer país sigue siendo Irán con el 51% del total de las condenas confirmadas o certificadas: las ciertas son 507+ el “+” indica que la cifra podría sr superior, pero no documentada-de las cuales 31 públicas y 5 impuestas a personas que en el tiempo del delito eran menores de edad.

Sin embargo la ONG reconoce dos datos positivos: si bien es alto, el número de las condenas descendió en un 11% (567 en 2016) y Teherán recientemente aprobó una enmienda que reduce la utilización de la pena de muerte por los casos de droga.

En Arabia Saudita en 2017 furo ajusticiadas 146 personas, el 5% menos respecto al año precedente (154 en 2016). El tercer país en número de ejecuciones es Irak, donde 125+ personas fueron ajusticiadas (un aumento del 42% respecto a los 88+ del 2016), en particular por crímenes de terrorismo de los cuales estaban acusados 65 d los condenados a muerte.

Todas las ejecuciones fueron ordenadas por las autoridades iraquíes y ninguna por el Kurdistán iraquí. En concreto, una notable disminución se registró en Pakistán, donde el número de las penas capitales descendió a 60+ del 2016 y 326 de 2015.

En el informe tiene un significado relieve la utilización de la pena capital por los crímenes conectados con la droga: además de la enmienda da Irán, AI aplaude también la decisión de Malasia de abolir la pena de muerte obligatoria para los delitos de droga.

Entre los países criticados figura Japón, acusado de haber realizado 4 ejecuciones “en secreto”, sin avisar al prisionero, ni a su familia ni a sus abogados.

Desde el punto de vista de las buenas noticias, AI aplaude la entrada en vigor del nuevo Código penal de Mongolia-adoptado en diciembre de 2015 y entró en vigor el 1 de julio pasado-que abole la pena de muerte por todos los crímenes. El informe nota también que en Kazajistán, Tayikistán y Rusia rige todavía la moratoria sobre las condenas.