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El patriarcado caldeo ha anunciado que hoy habrá una jornada de luto y oración en todas las iglesias de Bagdad, para honrar la memoria de las recientes víctimas de la violencia anti-cristiana en el país. En efecto, en poco más de dos semanas se han registrado dos homicidios dirigidos, cuyos blancos han sido un joven trabajador y una familia entera; los dos hechos fueron perpetrados en la capital, confirmando una escalada de tensión en vista de las próximas elecciones políticas, programadas para el mes de mayo.

“Condenando el continuo derramamiento de sangre iraquí –se lee en un comunicado difundido a través del sitio del patriarcado- pedimos a todos nuestros hijos que lleven una cinta negra sobre el pecho en señal de luto”.

En la tarde del 8 de marzo pasado, una familia cristiana fue asesinada por un grupo de asaltantes armados con puñales y cuchillos. El homicidio sucedió en el barrio de al-Mashtal, en Bagdad. Las víctimas fueron un médico de 61 años de edad, Hisham Shafiq al-Maskuni, originario de la capital, su esposa Shaza Mali, y la madre de la mujer, Khairiya Dawood.

Durante el fin de semana, fuentes gubernamentales han informado el arresto de los asaltantes. Saad Maan, vocero del Ministerio del Interior, anunció que se detuvo a “una banda” que en el pasado ya había cometido crímenes y hechos de violencia.

Según ciertos rumores, la familia fue asesinada en el contexto de un robo a la casa de las víctimas que concluyó trágicamente y durante el cual los asaltantes se llevaron dinero y algunos objetos de valor. Sin embargo, por el momento no hay confirmaciones oficiales acerca de quienes estaría detrás del gesto.

Fuentes eclesiásticas de la capital afirman que no se trata de episodios aislados, porque en la mañana del 25 de febrero, también en Bagdad, se produjo el homicidio de Samer Jajjjo, que fue asesinado a sangre fría, frente a su propia casa, por mano de un grupo de hombres armados.

El joven cristiano, casado y padre de dos hijos, acababa de salir de su casa para ir a trabajar en un negocio de venta de pinturas, en la zona del mercado de Shorja.

La solidaridad y la cercanía para con la comunidad cristiana han sido expresadas en las últimas horas por varias personalidades laicas y religiosas -sunitas y chiitas- del país.

Entre éstas figura Salim Jubouri, presidente del Parlamento, quien ha subrayado que “tomar a los cristianos de blanco” significa azotar “la unidad nacional”.

Se trata de una “seria amenaza” -agregó el líder político- a la cual “debe hacerse frente de todas las maneras posibles y con todos los medios a neustro alcance”, para evitar que la nación sea vaciada “de sus componentes originarios”.

Ayer, el patriarca caldeo mar Louis Raphael Sako, acompañado por el vicario patriarcal, Mons. Shlemon Warduni, y por sacerdotes, fieles y personalidades de la sociedad civil, visitó la casa de la familia asesinada, colocando allí una vela encendida y guiando la oración fúnebre. Varios funcionarios ministeriales del área de seguridad y fuerzas de la policía se sumaron al breve encuentro de oración.

La cúpula de la Iglesia caldea pide que se castigue a los responsables de los hechos de violencia, mostrando que la sangre de personas inocentes no es derramada en vano.

Se trata de homicidios “a sangre fría”, que a menudo están motivados por cuestiones de dinero, lo cual da cuenta de la situación de “inseguridad” que atraviesa el país. Al mismo tiempo, es cada vez más urgente “promover una cultura de la paz, de la vida, del respeto por los demás y de la convivencia”.

Esta tarde, a las 17.30 horas, en la iglesia de San José, en Bagdad, el patriarcado caldeo celebrará una misa en la cual serán recordadas las recientes víctimas de la violencia anti-cristiana.