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Dentro de unos días estará a disposición en Italia el libro escrito por el exsecretario de Estado de Ratzinger, que escribió sus recuerdos sobre los Pontífices, de Pío XII a Francisco.

El Papa Benedicto XVI se refirió una primera vez a la decisión de renunciar al Pontificado durante una audiencia con su Secretario de Estado, del 30 de abril de 2010. Es una de las noticias que contiene el libro “Mis Papas”, que estará a disposición en las librerías italianas a partir del próximo 20 de marzo. En él, el cardenal piamontés derramó sus recuerdos personales sobre los Pontífices de su vida.

«El Papa hizo una fugaz alusión a una eventual posibilidad de renuncia al ministerio petrino –afirma Bertone en la página 127 del volumen– desde la audiencia del 30 de abril de 2012, que después cayó en el silencio pero volvió en una conversación confidencial del mes de agosto, mientras estábamos en Castel Gandolfo.

Me costó trabajo creer que habría tomado verdaderamente esa decisión y, con respeto pero con fuerza, le presenté una serie de razonamientos que consideré fundamentales por el bien de la Iglesia y para evitar una general depresión del pueblo de Dios, ante su buen Pastor».

Hasta este momento se ha afirmado siempre (y también por escrito) que la primera alusión a la decisión del Papa Ratzinger se había dado 4 meses después, en agosto precisamente, durante uno de los encuentros en Castel Gandolfo.

Ahora hay que actualizar la reconstrucción del evento que ha cambiado a historia del papado. Y se confirma que el viaje a Cuba y México (del 23 al 29 de marzo de 2012) fue decisivo para llegar a la renuncia, pues Benedicto XVI se dio cuenta de todas las dificultades que implicaba someterse a largos viajes internacionales, teniendo en cuenta (y temiendo) el viaje ya programado a Brasil de 2013, para participar en la Jornada Mundial de la Juventud.

El libro de Bertone, introducido por un texto del cardenal Gianfranco Ravasi (la voz de un atento lector más que un simple prefacio) contiene diferentes episodios y anécdotas. El futuro cardenal conoció a Pío XII gracias a la costumbre de su padre de leer cotidianamente L’Osservatore Romano; después, como estudiante en Roma, vivió la apertura del Concilio Vaticano II, la muerte de Juan XXIII y después la elección de Pablo VI. De Montini, Bertone retoma un escrito de los años milaneses, en el que el futuro Papa, durante el Congreso del Apostolado de los laicos del 9 de octubre de 1957, afirmó:

«Amaremos al prójimo, y amaremos a los lejanos. Amaremos nuestra patria y amaremos la de los demás. Amaremos a nuestros amigos y amaremos a nuestros enemigos. Amaremos a los católicos, amaremos a los cismáticos, a los protestantes, a los anglicanos, a los indiferentes; a los musulmanes, a los paganos, a los hebreos. Amaremos a todas las clases sociales, pero especialmente a las que más necesiten ayuda, asistencia, promoción.

Amaremos a los niños y a los viejos, a los pobres y a los enfermos. Amaremos a los que se mofan, nos deprecian, nos secuestran, nos persiguen. Amaremos a quienes lo merezcan y a quienes no merezcan ser amados. Amaremos a nuestros adversarios: como un hombre, a nadie queremos enemigo. Amaremos nuestro tiempo, nuestra civilización, nuestra técnica, nuestro arte, nuestro deporte, nuestro mundo. Amaremos estudiándonos para comprender, compartir, estimar, servir, sufrir. Amaremos con el corazón de Cristo: Vengan a mí, ¡todos! Amaremos con la amplitud de Dios: así Dios ha amado...».

Un texto que puede ser considerado una síntesis de los 15 años de Pontificado montiniano. Después están los encuentros con los Papas más recientes (Karol Wojtyla, a quien Bertone conoció desde 1964) y la larga colaboración con Jospeh Ratzinger. Todo aderezado con un toque muy personal.

Como se sabe, Bertone siempre ha demostrado su afición por el Calcio. «Juan Pablo II sabía que yo era un aficionado de fútbol y era natural –escribió el cardenal– que habláramos de ello, sobre todo cuando había algún partido entre Polonia e Italia. En particular seguimos los campeonatos del mundo de 1990. Cuando iba a una audiencia o a almorzar con él me preguntaba qué había hecho la Juventus.

Puedo atestiguar que también a Joseph Ratzinger / Benedicto XVI le interesa el deporte, sobre todo el fútbol. No era raro que mis audiencias con él, tanto de la época de mi colaboración en la Congregación para la Doctrina de la Fe, como después en calidad de Secretario de Estado, como eran los lunes por la tarde, comenzaran con algún comentario sobre los resultados de los partidos del domingo».

El último capítulo está dedicado al Papa Francisco y a los siete meses que Bertone transcurrió a su lado como Primer ministro. El cardenal alude también a la controvertida cuestión del departamento remodelado en el Vaticano para acogerle después de haber dejado la tradicional residencia del Secretario de Estado, y revela que la decisión de unir los dos departamentos para tener más espacio para los oficios, la capilla y habitaciones para las monjas, fue tomada de acuerdo con el Pontífice argentino.