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Como viene siendo tradicional en EEUU, el presidente del país y su mujer, la primera dama, inauguran la Navidad con el encendido de un enorme árbol en Washington el 1 de diciembre, durante el cual el líder de la nación pronuncia un discurso acorde con la fecha.

Este año, Trump y Melania han encendido por primera vez este árbol de Navidad de 8 metros y medio y como viene siendo habitual el discurso del presidente ha dado que hablar en la prensa.

Y es que Trump no ha hecho una declaración vacía de paz y amor, típica de las declaraciones festivas no políticas, sino que ha insistido en que, sean cuales sean las creencias de cada quien, el nacimiento de Jesucristo hace 2.000 años supuso un cambio de rumbo de la humanidad.

“Sean cuales sean nuestras creencias, sabemos que el nacimiento de Jesucristo y la historia de su increíble vida cambiaron para siempre el curso de la historia humana. Cada uno de nosotros es un hijo de Dios. Esa es la verdadera fuente de alegría en esta época del año. Eso es lo que hace feliz cada Navidad“, afirmó el presidente.

“Para los cristianos, este es un tiempo sagrado, la celebración del nacimiento de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo”, añadió Donald Trump: “Estamos llamados a servirnos unos a otros, a amarnos unos a otros y buscar la paz en nuestros corazones y en todo el mundo”.