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Conforme a sus promesas de campaña, el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, ha iniciado ya la construcción de los prototipos de lo que será la valla fronteriza entre Estados Unidos y México, también entre Estados Unidos y el resto de América Latina.

Son, actualmente, ocho los modelos elegidos por la administración federal de Estados Unidos como muros-muestras para elegir alguno de ellos que cubra la frontera común desde el Océano Pacífico hasta el Océano Atlántico, y que podrían dejar en el olvido los tiempos en que esta línea fronteriza era la más transitada de todo el mundo.

Y serán 3,180 kilómetros porque ya se habían construido cerca de 1,123 kilómetros de valla fronteriza; sin embargo, según las primeras imágenes que llegan de los prototipos, éstos se elevan tres veces la altura de la valla actual que mide 3.5 metros.

Una fortaleza

Los muros de muestra alcanzan los diez metros, con los que se pretende hacer de Estados Unidos una fortaleza medieval.

Los primeros paneles de concreto de 9 metros de altura se están levantando, desde hace ocho días, en el cruce de Tijuana (México) y San Diego (Estados Unidos): el más populoso de todos los cruces y en el que se concentran, del lado de Tijuana, tanto mexicanos como salvadoreños, guatemaltecos, hondureños, haitianos, cubanos y africanos.

La cadena Univisión en Los Ángeles, a través de un reportaje publicado el 4 de octubre, habla de “la impresionante altura que podría tener el muro fronterizo con México que ha propuesto el presidente Donald Trump”.

Para esta nueva muralla, hubo un apetito enorme entre compañías constructoras de Estados Unidos. Más de 200 proyectos de muro fronterizo fueron presentados, pero sólo ocho fueron preseleccionados por el gobierno federal para llevar a cabo el concurso y llevarse este jugoso negocio, tasado por los especialistas en cerca de 20,000 millones de dólares.

El presidente Trump ha dicho que los mexicanos son los que van a pagar este enorme muro fronterizo, ya sea con aranceles a sus productos, con remesas, o con la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que en estos momentos está en fase de renegociación (opera desde el 1 de enero de 1994).

“Los trabajos de construcción de esos ocho prototipos dieron inicio hace una semana y deberán estar terminados antes del 27 de octubre”, según el reporte de Univisión Los Ángeles. El levantamiento de los prototipos se dio, justamente, en la línea fronteriza más importante de Tijuana-San Diego: la Mesa de Otay.

Nueva operación “Guardián”

Ahí ya se encontraba una larga valla fronteriza, construida desde tiempo del presidente Bill Clinton bajo el programa de tutela operación “Guardián” para tratar de detener la inmigración ilegal a Estados Unidos en su frontera con México.

El muro actual entre Tijuana y San Diego incluye tres barreras de contención, iluminación de muy alta intensidad, detectores de movimiento, sensores electrónicos y equipos con visión nocturna conectados a la policía fronteriza estadounidense, así como vigilancia permanente con camionetas todoterreno y helicópteros artillados.

Existen otros tramos de muro en los estados de Arizona, Sonora, Nuevo México, Baja California; pero la propuesta de Trump es cubrir la extensión total de la frontera, con otros modelos de muro, más inexpugnables y, desde luego, con mayor tecnología.

Por eso mismo, seis compañías estadounidenses se disputan el jugoso negocio de ser la ganadora de la muralla más grande concebida por los seres humanos tras la muralla china (8,851 kilómetros).... Si se llegara a terminar.