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Así lo ha manifestado la ministra en una entrevista concedida a El País, en la que ha destacado que se tendrá que debatir la regulación de los vientres de alquiler porque hay una iniciativa parlamentaria de Ciudadanos, pero que la posición del actual Gobierno «es clarísima».

«Se llaman vientres de alquiler y son una nueva utilización del cuerpo de las mujeres particularmente grave para nosotros porque usan el cuerpo de la mujer más pobre», ha señalado Calvo, que ha incidido en que con este tema «no valen eufemismos con el lenguaje».

La Asociación por la Gestación Subrogada (AGS) en España ha reaccionado ante las palabras de Calvo mostrando su profundo enfado y rechazo, a través de un comunicado, por la postura de los socialistas en contra de la regularización de la maternidad subrogada. Sus portavoces dejan claro que «es absolutamente antifeminista y va en contra de la igualdad real que tanto defienden desde la izquierda».

Vanesa de León, miembro de la AGS y madre por gestación subrogada, critica duramente «el código moral que pretenden imponer desde el PSOE»: «Las que verdaderamente discriminan a las mujeres, las cosifican y las objetualizan son las propias feministas como la ministra Calvo”.

“Llaman a nuestras gestantes vasijas o vientres despojándolas de cualquier tipo de raciocinio, tratándolas como si fueran partes de un cuerpo sin cerebro y arrebatándoles su derecho a decidir libremente», lamenta.