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Al menos 52 civiles, entre ellos 26 niños, fueron evacuados desde domingo 11 marzo, desde el Ghouta oriental, una ciudad al este de Damasco controlada por las fuerzas anti-Assad y sitiada por el ejército sirio, donde, según las estimaciones proporcionadas por la ONU, vivirían 400.000 sirios.

La noticia dada por el ejército ruso parece confirmar los rumores, que también confirman medios libaneses-, que revelan intentos de entendimiento entre las fuerzas gubernamentales y milicianos anti-Assad para llegar a una solución a la crisis que ahorre sufrimiento y derramamiento de sangre y que permita a los civiles salir de las áreas bajo asedio y garantizar rutas de escape a los grupos armados.

Ghouta lleva semanas inmersa en una ofensiva del gobierno, incluso con ataques aéreos, con el fin de arrebatar el territorio de las manos de los opositores, incluyendo los posibles grupos yihadistas. Fuentes pro gubernamentales sirias e incluso fuentes rusas han acusado hasta ahora a las milicias anti Assad de impedir la evacuación de civiles.

Según fuentes citadas por los medios de comunicación libaneses, los representantes de ciudades de Ghouta como Hammuriyé, llegarían a un acuerdo con el gobierno de Bashar Assad para permitir la entrada del ejército gubernamental en la zona habitada, asegurando la evacuación de grupos armados anti Assad a otras áreas de Siria aún controladas por las fuerzas rebeldes, como las de la provincia de Idlib.

Las negociaciones se estarían llevando a cabo también con los miembros de Hay'at Tahrir al-Sham, grupo vinculado a la red Al Qaeda. “En Ghouta, -explica a Fides el obispo Georges Abou Khazen, Vicario Apostólico de Alepo para católicos de rito latino-, podría funcionar el sistema de evacuación que en diciembre el año 2016 hizo posible la salida de miles de civiles, así como militantes de los distritos del este de Alepo hasta a las áreas cercanas a la frontera con Turquía. Ahora, incluso esos barrios se están repoblando y volviendo a la vida”.

El obispo Khazen explica a Fides sus impresiones durante su reciente viaje a Damasco: “En los últimos meses desde Ghouta se dispararon cohetes y morteros que también llegaron a los distritos históricos de Damasco como Bab Tuma, donde se encuentran las iglesias. Los lanzamientos de artillería se llevaron a cabo precisamente durante las horas que coinciden con la salida de la escuela, después de las clases. Hubo muchas muertes”.

El obispo franciscano confirmó a Fides que en Alepo es visible la presencia de las autoridades rusas que colaboran con el gobierno y llevan a cabo las iniciativas del Centro Ruso de la reconciliación entre las partes de Siria. “Gracias a su trabajo”, -dice el obispo Khazen-, “se están produciendo cientos de reconciliaciones en pueblos y ciudades, y solo este camino puede garantizar un futuro de paz para Siria. En las áreas en las que estas iniciativas trabajan hay gente de nuevo, vuelven a abrir las escuelas, y se camina hacia una vida normal después de tanto sufrimiento y tantas divisiones”.