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Con ocasión de los cincuenta años de la publicación de la encíclica Humanae Vitae del beato Pablo VI, en diversos ambientes se ha vuelto a hablar sobre su doctrina y a analizar también su impacto dentro y fuera de la Iglesia Católica.

Además, como hemos informado aquí y a pesar de la negación inicial por parte del Vaticano, se ha confirmado que existe un grupo de investigación que analiza en Roma lo que algunos llaman la ‘encíclica de la píldora’.

Los rumores iniciales sugerían que se trataba de una comisión pontificia que buscaría “reinterpretar” la Humanae Vitae a la luz de Amoris Laetitia. Sin embargo, los miembros lo han negado rotundamente, asegurando que se trata de una investigación histórico-crítica que busca “entender las intenciones y preocupaciones que movían a Pablo VI”.

La creación de este grupo “poco claro” ha causado preocupación en algunos expertos, quienes han interpretado que se podría pretender cambiar algunos aspectos doctrinales esenciales de la Humanae Vitae por “motivos pastorales”.

En esta línea, un grupo de estudiosos de diferentes nacionalidades se han reunido, preocupados por ciertas interpretaciones recientes acerca de la Humanae Vitae. Algunas afirmaciones -incluso de miembros de la Academia Pontificia de la Vida como el teólogo Maurizio Chiodi- las han calificado categóricamente como contradictorias y equivocadas, al presentar una presunta oposición entre la misericordia y la doctrina.

“Tener misericordia no significa dejar de proclamar la doctrina. Tener misericordia no está reñido con el rigor científico”, afirma un miembro del reciente creado Humanae Vitae Project, que cuenta con el apoyo de la Fundación Jerome Leujene y del Population Research Institute.

En concreto, este miembro del Humanae Vitae Project asegura que no buscan denunciar a nadie, sino difundir ideas para la reflexión y el diálogo. Quieren publicar textos para que no se reediten errores, por ignorancia o por falta de profundización, y no se caiga en la “tentación de bajar la vara”.

En su opinión, parecería que muchos de los que impulsan la pastoral familiar en el mundo que no han leído la Humanae vitae, ni han profundizado en los principios de esta encíclica de Pablo VI. “La gente común no entiende, no lee y, en la actualidad, "muchos católicos usan anticonceptivos, por ignorancia".

Por este motivo, el Humanae Vitae Project busca proporcionar elementos para que la gente esté informada y pueda interpretar la doctrina, y posteriormente se pueda hacer cargo también de las parejas que tienen problemas.

Los miembros del Humanae Vitae Project se suman a las palabras del Papa Francisco quien afirmó que “la cuestión no es cambiar la doctrina, sino profundizar y hacer efectivamente que la pastoral tenga en cuenta las situaciones y lo que es posible hacer para las personas”.

“Queremos ser puentes, no queremos generar polémicas, sino dar elementos de estudio, de diálogo, no queremos volver hacia atrás, sino pensar hacia adelante”, asegura.

El pilar de los contenidos difundidos recientemente está compuesto por textos inéditos del experto en bioética Gonzalo Herranz, catedrático emérito de la Universidad de Navarra, quien ofrece un “enfoque médico, histórico y moral para aclarar los fundamentos”.

“Las primeras partes son más arduas pero son necesarias para entender todo mejor. El capítulo séptimo -que se publicará en un par de semanas- revela datos inéditos históricos de los años del 68 y se aborda también el contexto de la elaboración de la Humanae Vitae como, por ejemplo, algunos detalles de las votaciones del documento”, revela.

Ante el panorama actual, una solución que presenta es la gradualidad pastoral bien aplicada, que se basa en la doctrina de la encíclica Humanae Vitae, la cual “no implica bajar la vara, abaratar la doctrina de la Iglesia”. Por ejemplo, si en un momento concreto alguna pareja está en dificultades y se encuentra en un proceso de conversión, hay que ser muy misericordiosos, "eso no implica que no se deba siempre buscar hacer lo mejor".

Por ejemplo, cita la propuesta del cardenal Alfonso López Trujillo, presidente emérito del Pontificio Consejo para la familia, quien publicó un vademecum para los confesores sobre algunos temas de moral conyugal que explica una correcta aplicación de tal gradualidad pastoral.

Ante la posible canonización del autor de la Humanae Vitae, este investigador recuerda la figura de Pablo VI quien enseñó a “ser rigurosos en los fundamentos médicos y morales” pero también a ser valientes, porque el Papa Montini “sabía que podía causar malestar a la gente, pero "fue fiel a su conciencia y al mandato del Espíritu Santo".

Además, para quien no es creyente, Pablo VI puede ser visto como “un profeta laico, un sociólogo que predijo consecuencias nefastas para la política, como el aumento del divorcio y de la pornografía, que son consecuencias de la revolución sexual”, aseveró.