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La revista católica norteamericana Knights of Columbus (Columbia) destaca cómo comenzó esta Marcha que se ha convertido en un acontecimiento mundial en el que participan decenas de miles de jóvenes.

Además, todos los obispos se unen a esta Marcha por la vida anual así como políticos y otras personalidades. Varios obispos han anunciado que quienes acudan a los eventos de la Marcha por la Vida en sus diócesis, ganarán indulgencia plenaria si participan de los sacramentos, condición indispensable para ganar la indulgencia.

La fecha de la Marcha coincide con el aniversario en el que se legalizó el aborto en Estados Unidos, tras la decisión de la Corte Suprema Roe v. Wade, el 22 de enero de 1973.

Asimismo, desde 1974 ha crecido un flujo constante de marchas complementarias. Actualmente, más de 60 marchas locales se llevan a cabo en distintas ciudades de Estados Unidos.

En 2010, la normativa a favor del aborto ha empezado a modificarse en Estados Unidos, y decenas de leyes estatales han comenzado a aprobarse para limitar los abortos.

La misión de esta Marcha tiene por objeto cambiar las percepciones de una sociedad que piensa que el aborto es una respuesta. Durante la manifestación, protestan pacíficamente contra el aborto.

En la mayoría de las ciudades, el 80% de los participantes son menores de 30 años, y se convierte en un evento alegre y fiestero, según los organizadores.

Esta Marcha ha inspirado otras en distintos países del mundo. Paul Forget, un líder provida de Bélgica, ha señalado que la “Marcha por la Vida en Bruselas está organizada por jóvenes. La edad promedio de nuestros organizadores es de 23 años de edad, como yo. Representamos una nueva generación que considera que debe defenderse la vida”.

John Smythe, director de la Campaña Provida en Irlanda afirma asimismo que es “un movimiento impulsado por jóvenes. Cada vez se fortalece más”. “Definitivamente, la Marcha por la Vida en EE.UU. ha inspirado a mucha gente en todo el mundo para unirse y defender la vida”, ha declarado desde la Marcha por la Vida en Dublín.

“Es una familia, una voz unida en diferentes países de todo el mundo”, ha manifestado Ben Thatcher, uno de los directores de la Marcha por la Vida en Inglaterra. “Podemos ayudarnos mutuamente, podemos aprender unos de otros y juntos, podemos lograr más”.

Desde el diario católico Columbia, señalan que en Estados Unidos no es raro expresar la postura próvida, pero en muchos países — incluso en países próvida como Irlanda, Polonia y Perú — la gente que cree en el derecho a la vida a menudo se siente marginada e incluso amenazada.

En la Marcha por la Santidad de la Vida 2016 en Varsovia, el arzobispo Henryk Hoser describió su asistencia a la marcha como “un acto de valentía”.

Carol Maraví, vocera de la Marcha por la Vida en Lima, también describió la presión que sienten los simpatizantes próvida: “Nos sentimos atacados y necesitamos una marcha para ser el rostro de nuestro movimiento”.

En Francia, a pesar de ser un país muy secularizado, cada año desde 2005 ha tenido lugar en París una marcha próvida o profamilia, salvo en 2016, cuando la marcha se canceló debido al terrorismo. Pero el año pasado la marcha se retomó más fuerte y grande que nunca antes, con más de 50.000 participantes para apoyar la vida, lo que hizo de ésta la mayor marcha en Europa continental.

Aun así, en Francia el movimiento próvida se enfrenta a niveles de oposición sin precedentes. En febrero de 2017 el Parlamento Francés aprobó un proyecto de ley que criminalizaba diversas formas de testimonio próvida, como “la obstrucción al aborto”, lo que escandalizó a observadores de todo el mundo.

Thierry de la Villejegu, vicepresidente de la marcha en París, preguntó, “¿Todos los participantes en la marcha próvida seremos condenados?” A pesar de todo, se están llevando a cabo los preparativos para la marcha 2018 el 21 de enero.

La web de la Marcha por la Vida también ofrece unas claves para apoyar esta marcha desde casa. Por ejemplo, propone apoyar la campaña y la causa pro-vida el viernes 19 de enero usando en Twitter el hashtag  #whywemarch o #marchforlife, escribir a los políticos para pedirles que den prioridad a las políticas próvida y actualizar los perfiles de las redes sociales con una foto de Marcha por la Vida.