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“Comprometerse a crear una visión positiva de la migración”, es el consejo dado por el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de la Santa Sede, en su intervención durante la sesión plenaria de la Comisión Internacional de Migración Católica (ICMC), organismo internacional con sede en Ginebra que reúne a representantes de episcopados y organizaciones comprometidas con migrantes y refugiados en 50 países de todo el mundo.

“Uno de los compromisos difíciles más urgentes y necesarios es precisamente el de trabajar por un “cambio de actitud”, abandonando la cultura dominante de “descarte” y “rechazo de migrantes y refugiados”, destacó el cardenal Parolín.

La Asamblea Plenaria de la Comisión Católica Internacional de Migración (ICMC) comenzó hoy 6 de marzo en Roma y concluye el jueves 8, día en que los más de 100 delegados serán recibidos por el papa Francisco en la Sala Clementina.

El Secretario de Estado de la Santa Sede recordó en su intervención que el papa Francisco señala que “es necesario un cambio de actitud hacia los migrantes y refugiados por parte de todos; la transición de una actitud de defensa y miedo, de desinterés o marginación a una actitud que tiene como base la cultura del encuentro, la única capaz de construir un mundo más justo y fraterno, un mundo mejor”, expresó.

Es “un trabajo de información y conciencia”, dijo, “en el que la Comisión puede ayudar a la Iglesia Católica a disipar muchos prejuicios y temores infundados que se refieren a la recepción de extranjeros.

Los migrantes y el resultado electoral italiano

Entrevistado por la Agencia SIR, sobre si la Santa Sede está preocupada con respecto al resultado de las elecciones italianas que dieron el triunfo a partidos que durante la campaña electoral mostraron posiciones contrarias a los inmigrantes, el cardenal Parolín aclaró que “la Santa Sede sabe que debe funcionar en las condiciones que surjan.

No podemos tener la sociedad que nos gustaría, no podemos tener las condiciones que nos gustaría tener. Entonces creo que incluso en esta situación, la Santa Sede continuará su trabajo, porque es un trabajo de educación que lleva mucho tiempo”.

“Es importante educar a la población para pasar de una actitud negativa a una actitud más positiva hacia los migrantes. Es un trabajo que continúa, incluso si las condiciones pueden ser más o menos desfavorables”.

El consejo que dio el purpurado es “comprometerse a crear una visión positiva de la migración”. “Porque hay tantos aspectos positivos de la migración que no se perciben dentro de toda esta complejidad. Recomiendo continuar su trabajo sobre el terreno porque esto los distingue y los caracteriza, pero al mismo tiempo no teman ayudar a la población a tener este nuevo enfoque”, explicó.

“¿Es posible conciliar dos necesidades presentadas como opuestas, la seguridad de los ciudadanos y las necesidades de aquellos que huyen de situaciones peligrosas?”, se le preguntó más adelante al Secretario de Estado a lo que respondió: “No es fácil, debemos reconocerlo. Pero este es un desafío que depende de la política. Las dos necesidades deben conciliarse, ambas son esenciales. Debemos trabajar juntos, este es otro aspecto fundamental”.

“Los inmigrantes no son números, sino rostros, subrayó a continuación y agregó: Sí, el tema de la migración puede resolverse de acuerdo con este criterio: no solo mirar los números, sino centrarnos en las personas, sentir su sufrimiento en nuestra carne, como suele decir el Papa.

El punto principal es comenzar a sentir como nuestro sufrimiento los de aquellos que se ven obligados a abandonar sus países y enfrentan amenazas y amenazas de sobrevivir. Si sentimos el sufrimiento de los demás como el nuestro, seremos instados a actuar”.

La Santa Sede está muy activa y ya ha hecho su contribución a través de la sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Fue una de las pocas instituciones que lo hizo, esto significa que consideramos que este pasaje es muy importante. Continuaremos haciéndolo durante esta fase de negociación que debería conducir a la adopción del Pacto Mundial, concluyó el cardenal Parolín.