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Una “firme reprobación” a la “injustificable violencia”. El Papa condenó así el violento ataque con bomba que esta semana sacudió la zona de Mataje, al norte de Ecuador, y que la prensa atribuye a una oleada de narcoterrorismo. Una plaga que crece cada vez más y ha obligado al gobierno de Quito a declararla como “problema nacional”. En los últimos dos meses grupos ilegales armados perpetraron unos cuatro atentados.

Las condolencias de Francisco fueron incluidas en un telegrama firmado por el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, que fue enviado a Eugenio Arellano Fernández, vicario apostólico de Esmeraldas y presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.

“Al conocer la triste noticia del execrable atentado terrorista perpetrado en Mataje, en el que tres miembros de las Fuerzas Armadas Ecuatorianas han perdido la vida mientras cumplían con su misión de paz y seguridad, su santidad reitera su más firme reprobación por este nuevo episodio de injustificable violencia”, indicó el mensaje difundido por el nuncio apostólico en Quito, Andrés Carrascosa Coso.

Más adelante, el purpurado aseguró que el pontífice “eleva a Dios sus plegarias” por el eterno descanso de las víctimas y manifiesta también su cercanía a las familias que lloran a sus seres queridos. Al mismo tiempo, siguió, encomienda los heridos y todas las personas afectadas a la misericordia del señor y al maternal cuidado de la madre de Dios.

“El santo padre invita a todos a rezar y esforzarse para que en aquella región, probada por estos tristes sucesos, se alcance cuanto antes la serena convivencia en paz y confianza”, añadió el escrito, redactado en español.

Este martes 20 de marzo la explosión de un artefacto artesanal, colocado al borde de una carretera, embistió un convoy de la Infantería de Marina en el momento en que circulaba, dejando tres militares fallecidos y 11 heridos. “Rechazamos el acto violento ocurrido hace pocas horas en Mataje, Esmeraldas. Estamos golpeando al crimen organizado y la delincuencia común”, escribió tras el hecho Lenín Moreno, presidente de Ecuador, en un mensaje publicado en la red social Twitter.

La provincia de Esmeraldas se ha vuelto una región caliente. El 27 de enero la estación de policía de San Lorenzo fue blanco de un violento ataque con coche bomba que dejó 28 heridos, entre militares y civiles. Ese “acto terrorista”, como lo catalogaron las autoridades ecuatorianas, fue atribuido a un grupo de disidentes de la ex guerrilla colombiana de las FARC que trabajarían para los cárteles mexicanos del narcotráfico en la frontera entre Ecuador y Colombia. Como consecuencia de ese atentado, el presidente decretó estado de excepción en dos localidades de la zona y ordenó reforzar la presencia militar.