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Primero fue el cardenal arzobispo de Santiago, en Chile, Ricardo Ezzati Andrello. Debió ser internado de urgencia en el Hospital Agostino Gemelli de Roma y operado del corazón. Luego, de manera sorpresiva, tocó el turno al cardenal panameño José Luis Lacunza Maestrojuán. Fue llevado a la misma institución de salud, donde todavía permanece bajo reposo. Ambos participaban de la asamblea plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina.

La noticia fue dada a conocer por la conferencia episcopal y la congregación de los Agustinos Recoletos de Panamá. A través de las redes sociales pidieron oraciones por el “total restablecimiento” del obispo de Ciudad David, “quien tuvo que ser hospitalizado y que ahora está en proceso de recuperación”.

“El cardenal Lacunza se encuentra en el Hospital Gemelli, en Roma, tras una intervención médica que lo mantendrá en reposo por unos días”, indicó la breve comunicación. Según trascendió después, el purpurado fue curado de un émbolo pulmonar, la obstrucción de una arteria en los pulmones por causas aún no conocidas públicamente.

El obispo se encuentra estable, como lo informó Andrés Carrascosa Coso, nuncio apostólico en Ecuador, quien pudo estar con él este 10 de marzo. “Pude visitarlo en la tarde de este sábado y está bien cuidado, animado y en proceso de recuperación”, escribió en su perfil de Twitter.

El arzobispo estuvo en la visita acompañado por Guzmán Carriquiry Lecour, secretario encargado de la presidencia de la Pontificia Comisión para América Latina; el cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua (Nicaragua) y Miroslava Rosas, embajadora de Panamá ante la Santa Sede.

Lacunza se encontraba en Roma donde asistió a la asamblea plenaria de esa comisión, que sesionó del 6 al 9 de marzo bajo el lema “La mujer, pilar en la edificación de la Iglesia y de la sociedad en América Latina”. Él sí pudo tomar parte en todas las reuniones, llevadas a cabo en la Sala Bolonia del Palacio Apostólico Vaticano.

Incluso acudió a la audiencia privada con el Papa Francisco la mañana del viernes 9. Sólo después fue llevado al Gemelli, bautizado por Juan Pablo II como el “Vaticano III” por las múltiples veces que lo atendieron allí.

No había corrido la misma suerte el cardenal Ricardo Ezzati Andrello, quien al inicio de esta semana acusó dolencias y acudió al mismo hospital, donde los médicos le encontraron problemas cardíacos tras una serie de análisis.

En todo momento el cardenal estuvo consciente y no sufrió desmayos o descompensaciones severas. Pero el cuadro no podía minimizarse. Por eso fue internado y tuvo que cancelar todas sus actividades programadas. Fue operado el miércoles 7 de marzo y se le implantó un marcapasos.