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El Papa aceptó inmediatamente. Tomó la lapicera y firmó la pechera color verde. Arriba de su nombre, pequeño, pudo leer INTI. Las siglas del Instituto Nacional de Tecnología Industrial de Argentina. Poco antes había escuchado la historia de 255 despedidos de ese organismo del gobierno y, al conocer los detalles, puso cara de preocupación. Quien le transmitió los contornos del conflicto es Néstor Escudero, delegado de ese ente y uno de los fundadores de la asociación Alameda, quien llegó hasta el Vaticano para reencontrarse con “el padre Jorge”. “Es una de las voces más importantes o con más peso en el mundo. Nos da esperanza y fuerza para seguir luchando”, confió.

La “situación difícil” por los despidos llegó hasta el Aula Pablo VI. Allí, al finalizar la audiencia general de los miércoles, el líder católico se encontró con Escudero y lo reconoció de inmediato. El delegado le hizo una broma, él respondió con otra, así se entabló un diálogo. “No nos veíamos desde que era cardenal, sé que él tiene contacto periódico con lo que pasa en Argentina y lo que hace la fundación Alameda”, contó el trabajador argentino, en entrevista con el Vatican Insider.

“Para mis compañeros y para mí significa mucho haber podido traer la problemática, saber que él se ocupa de esos temas, que le preocupan y saber que reza por el bien de todos nosotros es algo que desde ya nos da aliento, nos renueva la fe para poder luchar contra tantas injusticias, sobre todo la de perder el trabajo que es aquello que nos hace dignos y lo que él menciona cuando se refiere a los más pobres”, agregó.

Empleado desde el 2009 del Polo textil del barrio de Barracas en Buenos Aires, Escudero es uno de los pocos asistentes que quedan en ese espacio administrado por el INTI. Allí funcionan varias cooperativas productivas formadas con víctimas de trabajo esclavo y trata de personas. Costureras y costureros que desempeñan el mismo oficio que antes de haber sido liberados. Pero con una diferencia: ahora lo hacen legalmente, con horarios normales y reconocimiento adecuado.

Muchas de las máquinas utilizadas en estas cooperativas fueron confiscadas a los mismos explotadores. Empresarios sin escrúpulos. Así, se han convertido en una alternativa a la explotación laboral en los talleres clandestinos, para combatir a las grandes marcas de ropa que utilizan este tipo de prácticas. La intención era construir más polos textiles, pero ahora todo está en riesgo. Los despidos anunciados tendrán efectos indirectos sobre otras personas y familias, otras fuentes de trabajo.

Por eso, Escudero transmitió que el reclamo principal es la reincorporación de los trabajadores echados. Porque los despidos, dice, “se dieron en un contexto económico bastante difícil”. Y precisó: “Además de perder el trabajo notamos cómo el instituto, un ente prestigioso de certificación de procesos industriales, está siendo despojado de lo más valioso que tiene: las personas capacitadas y comprometidas, necesarias para un país desarrollado. Eso dejan entrever estos despidos, que el desarrollo del país pareciera no ser lo prioritario para los funcionarios que están al frente de organismos como este”.

Describió una situación extraña. Precisó que, primero, se hizo circular una lista preliminar de despedidos en cada uno de los 40 centros del INTI en todo el país. Un gesto que provocó “incertidumbre, preocupación y angustia”. El 27 de enero se comunicó abiertamente la situación, pero sin un soporte legal. Por eso, los trabajadores decidieron permanecer en sus puestos “de manera pacífica”. Sólo algunos días después empezaron a llegar algunas cartas documento notificando los despidos.

De todas maneras, para el delegado los despidos son injustificados, no tienen causales mencionadas, “una situación rara y poco clara”. También causó alarma la cantidad de echados, más del 10 por ciento de los dos mil empleados del INTI y en áreas estratégicas, donde no hay otro recurso que el humano.

Es el compromiso y la decisión del Papa de llevar mensajes alentadores a los más desfavorecidos lo que movió a llevar a Roma su desesperación y su angustia.

“Hay compañeros que están muy interesados en este mensaje, lo que el Papa pueda manifestar al respecto porque son muy creyentes, son muy devotos y otros creen que Francisco es un líder moral mundial. Es argentino y sabemos que siempre nos tiene presentes, más allá de que en la prensa de mi país traten de ir en contra de su reputación o le intenten bajar el precio. Nosotros creemos que el Papa está haciendo lo que deberían hacer la mayoría de las autoridades en el planeta”, explicó Escudero.

Y apuntó: “Como su mensaje va en contra de intereses que no representan realmente al pueblo, sino que responden a intereses sectoriales muy concentrados, cada gesto suyo es mal visto porque quieren continuar con el abandono de los sectores más pobres, con la destrucción del medio ambiente, con la acumulación del dinero. Cuando habla sobre esto muchos, creyentes o no, lo toman como un punto de referencia. Es el Papa, una de las voces más importantes o con más peso en el mundo, nos da esperanza y mucha más fuerza para seguir luchando”.