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Perú vive una época intensa de su vida nacional. Entre la impotencia por la corrupción al más alto nivel o una Iglesia donde prevalece la división, y la alegría por una histórica calificación al mundial de futbol o la inminente llegada del pontífice al país. En ese contexto, el cardenal Juan Luis Cipriani se muestra optimista. Asegura que Francisco “ya sueña” con encontrar un pueblo de grandes santos y marcada piedad popular. Y al gobierno le advierte: “¡Oye, no te cuelgues del Papa para resolver tus problemas políticos!”.

De paso por Roma, donde se entrevistó con el líder católico este lunes 4 de diciembre, el arzobispo de Lima sostuvo un encuentro con periodistas. Respondió a todas las preguntas, y ofreció algunas respuestas filosas. Recordó que Perú tiene “dos presidentes y medio” en la cárcel por corrupción. Medio porque uno de ellos se niega a regresar al país desde los Estados Unidos.

El cardenal Juan Luis Cipriani

“En los últimos días ha habido una explosión de denuncias, con varios empresarios presos. Estas empresas multinacionales han encontrado una nueva estrategia corromper a los gobiernos para las ganar las licitaciones y esto es terrible, es un daño muy grande que ha embarrado a muchísima gente. Una situación bastante desagradable”, precisó.

Pero inmediatamente aclaró que Jorge Mario Bergoglio cumplirá un “viaje pastoral” en el cual “no va a dar indicaciones políticas”. Entonces agregó: “Algunos miembros del gobierno que piden que el Papa nos encuentre unidos. Pero oye, ¡no te cuelgues del Papa para resolver tus problemas políticos”.

Más adelante recordó que el actual presidente, Pedro Pablo Kuczynski, ha sido involucrado en una investigación judicial. Aclaró que, por el momento, “no existe información verídica y clara sobre su participación” en actos corruptos. Y ante la pregunta si cree que Francisco sacaría el tema en su audiencia con el mandatario, cuando llegue a Lima, el cardenal no dudó.

“Si uno llega al país no es muy educado que le diga al presidente que no sea corrupto. El Papa es muy respetuoso, es claro y defiende el campo político que le corresponde. No lo veo diciéndole al presidente cómo ser, pero si a la población instándola a tener valores cristianos y ser honestos”, ponderó.

Denunció que la corrupción golpea mucho a los pobres, porque impide que millones tengan acceso a hospitales y otros servicios públicos. Precisó que esa práctica hace ricos a unos pocos, pero genera desconfianza y pesimismo en un país que está creciendo razonablemente en materia económica. “Esto es lo que más duele”, reconoció.

El Papa estará en suelo peruano del 18 al 21 de enero de 2018. Su viaje incluirá etapas en la capital, Lima, en Trujillo y Puerto Maldonado, frontera con Bolivia y Brasil. En esta última localidad, de apenas 92 mil habitantes, tendrá contacto con la Amazonía y los pueblos originarios. En la populosa Trujillo se concentrará en los damnificados por las inundaciones y los aludes.

¿Cuál es la principal necesidad de la Iglesia peruana? “Unidad”, afirmó el cardenal. Porque “una Iglesia más unida es más creíble”. Es hora de sacudir el clericalismo, “que abunda”, y que los laicos asuman su responsabilidad, insistió.

Ese protagonismo de los laicos no debería traducirse en la ordenación sacerdotal de los llamados “viri probati”, laicos comprometidos casados, que algunos ven como una salida a la atención pastoral de las comunidades aisladas en la selva amazónica. Para Cipriani, es la prensa la que ha instalado ese tema en el debate eclesiástico.

“En el Perú no hay ningún interés”, aclaró. Precisó que la Amazonia es muy extendida pero muy poco poblada y, en ese contexto, lo que hace falta son misioneros. “Los viri probati no son una solución, aunque alguien lo piense así”, apuntó.

Al mismo tiempo, el purpurado destacó la amplia presencia católica en su país. Y ofreció cifras: el 78 por ciento de sus habitantes es bautizado, el 89 por ciento defiende la vida, el 79 está a favor del matrimonio entre el hombre y la mujer, el 71 por ciento pide la conformación de un Ministerio de la Familia.

“El Papa tiene muy metido en el alma: El Perú es una tierra de muchos y grandes santos. Es muy partidario del santo pueblo de Dios, porque es un regalo de Dios. Tiene una enorme atracción por vivir esa piedad popular, él goza con el pueblo y un pueblo que en sus entrañas tiene a los santos”, reseñó.

El cardenal no se resigna. Quisiera que Francisco visite Manchai, una zona periférica de Lima donde viven unas 100 mil personas en la pobreza más absoluta. Pero aún no logra convencerlo, incluso pese a haberle mostrado un breve video con un mensaje de los niños de esa zona.

Al mismo tiempo subrayó que no existirán temas vedados para el pontífice, a quien le recomendaron no pronunciar la palabra “rohinyá” en Myanmar o referirse al reclamo de Bolivia por la salida al mar durante su estancia en Chile, justo antes de su llegada al Perú. Al respecto, el Cipriani garantizó. “Yo le dije al Papa que sea libre, el ser libre es muy importante. En una sociedad transparente pretender codificar las respuestas es totalmente inútil y negativo. De Chile conozco poco, pero en Perú que hable de lo que quiera. Estoy seguro que lo hará muy bien”.